sábado, 30 de mayo de 2009

CAÑETE Y LA CULTURA AFROPERUANA

Texto: Lalo Campos Yataco
Fotos: Belén Campos Yataco


La cultura afroperuana es el conjunto de costumbres, prácticas, códigos, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias, pertenecientes a los descendientes africanos que llegaron a nuestro país. Según José Antonio del Busto, la presencia de esclavos africanos en el Perú se remonta a 1528, con el desembarco de Francisco Pizarro en Tumbes. El primer africano de nombre conocido fue Alonso Prieto, auxiliar de guerra de Alonso de Molina (uno de los Trece del Gallo).
Alegre y luchadora. Así es Julia Guerrero, coordinadora del Programa Vaso de Leche de Cantagallo (Imperial).

En Cañete también estuvo presente la trata y la esclavitud en la época del virreinato, los africanos y sus descendientes se asentaron en la parte baja de los valles de Mala y Cañete. En la actualidad, Cañete no es una provincia predominantemente afroperuana, nunca lo fue; pero en algunos distritos existen poblados con notable presencia de afrodescendientes: Mala (Bujama Baja), San Luis, San Vicente (San Vicente y Zaire) e Imperial (San Benito y Cantagallo). En cierto modo, es San Luis el distrito afroperuano por excelencia dentro de Cañete.

Esta población ha dejado una cultura llena de historia y diversas manifestaciones. En el libro "Markham in Peru: The travels of Clement Markham 1852-1853", el autor indica que pasó la Navidad de 1852 en San Luis de Cañete y que las lugareñas le enseñaron a bailar zamacueca. De igual manera, describe la forma de vida de los esclavos en la hacienda La Huaca, lugar donde permaneció durante su estancia en Cañete. En el "Diccionario de Peruanismos" de Juan de Arona de 1883, se menciona la práctica de Jualijía que era una "danza de Navidad que las negras de las haciendas de Cañete hacían delante de los nacimientos". Asimismo se conoce del uso de instrumentos musicales como el tambor de botija que luego se extinguió. El cajón aflora a mediados del siglo XIX en Lima, y Luis Alayza Paz Soldán habla del uso de este instrumento en las fiestas de la hacienda Arona en la década de 1940 acompañando la danza del Son de los Diablos. De igual manera, archivos de la Biblioteca Nacional muestran la práctica de la marinera en Cañete en aquella misma década. Incluso, el histórico cajonero Francisco Monserrate (1892-1957), señaló que vivió por 16 años en Cañete donde se nutrió musicalmente en las fiestas familiares del lugar. Del mismo modo, son recordadas las bandas de músicas de San Luis de Cañete, famosas en toda la región. Sin embargo, muchas de estas expresiones desaparecieron en el tiempo. En la década de 1950 se inician acciones para la "reconstrucción" de las tradiciones musicales afroperuanas olvidadas, hechos en los que hubo participación cañetana.

En 1956, el limeño José Durand forma la Compañía Estampas de Pancho Fierro (ésta fue la primera puesta en escena de un espectáculo de folclore afro en el Perú). Aquél primer grupo tuvo la participación de jóvenes cañetanos que se iniciaban en el mundo artístico: Ronaldo Campos de la Colina, Tomás Pozú Laguna y los hermanos Enrique y Carlos "Caitro" Soto de la Colina. En 1959, los limeños Nicomedes y Victoria Santa Cruz forman la Compañía "Cumanana", agrupación que continúa con la difusión y rescate de las tradiciones musicales afroperuanas. Las primeras voces de este emblemático grupo fueron Mercedes y Tértula Traslaviña Ruiz de San Luis de Cañete, hijas de la recordada cantora Victoria Ruiz Barrera. Ronaldo Campos también participa de esta agrupación. Es de conocimiento que Nicomedes y Victoria Santa Cruz llegaron a Cañete y lograron entrevistarse con Benedicta Rivadeneira (San Vicente), "Ufo" Manzo y "Angelón" Donayre (San Luis), adquiriendo conocimientos de la tradición musical del lugar. En 1969, Ronaldo Campos funda la Asociación Cultural "Perú Negro", probablemente la delegación folclórica más exitosa del Perú. Este grupo tuvo como primeras voces a "Caitro" Soto y Lucila Campos. Ellos lograron rescatar ritmos musicales de la memoria de sus parientes mayores: "Shila" y Benedicta de la Colina, naturales de San Luis.

La Virgen del Carmen, protagonista de festividad de la hacienda Arona, ubicada en San Luis de Cañete.

De igual manera, bailes como el Ingá-Ungá, Toro Matas, el Zapateo, canciones como A Saca Camote con el Pie, recopilados en San Luis y San Vicente, son algunos aportes a este resurgimiento de la cultura afroperuana, y hoy son parte medular de la identidad nacional. En aquellos años, Cañete se convirtió en semillero de artistas como el guitarrista Santiago "Coco" Linares, la percusionista Martha Panchano, el compositor José "Cotopón" Contreras, los cantantes Manuel Donayre y Jhonny Al, el artista Santiago "Mafafa" Manzo, entre otros. Además aquí se encuentran las raíces de Lucila Campos, Susana Baca, Arturo Zambo Cavero y Pepe Vásquez.

En 1971, se inician las celebraciones de los Festivales de Arte Negro (evento más antiguo de folklore afroperuano), convirtiendo a Cañete en uno de los principales centros de difusión de la música afroperuana. Canciones como Negrito Chinchiví y La Carimba, del compositor José "Pepe" Villalobos Cavero, surgieron de este Festival. El concurso de Reina del Ritmo y del Festejo promovió la carrera de numerosas bailarinas, principalmente de Lima, Callao, Cañete y Chincha. Destacaron en su momento Martha Bravo, Paola Arzola, Zoila Montedoro, Esperanza Campos, Zelmira Aguilar, Alejandra Ambukka, Teresa Palomino, las hermanas Guadalupe, Luisa Valencia, Pilar Guerra, Isabel Ayaucán, Ana Soto Mendoza, entre otras.

Y a pesar de que en algunos casos, éstas manifestaciones han sido alteradas (no sólo en Cañete), hasta nuestros días se encuentran familias que siguen conservando tradiciones musicales en Bujama, Mala, San Luis, Imperial y San Vicente de Cañete. Podemos citar a las familias Ayaucán, Donayre, Morales, Carrillo, entre otras. Pero, estas manifestaciones se mantienen en reuniones esporádicas donde la espontaneidad (sin parámetros de vestimenta o de coreografías) ha permitido que no se pierda la riqueza de la interpretación y esencia natural del poblador cañetano, como se puede apreciar en el siguiente video.

Julio Donaye Linares, percutiendo una silla de madera en una reunión familiar en San Luis de Cañete. Grabado por Lalo Campos Yataco. Octubre 2013.

Augusta "Cucha" Manzo muestra el Charquicán de Raya Seca, tradicional de Viernes Santo en Cañete.

En las cocinas cañetanas se sirvieron potajes que ahora se disfrutan en todas las mesas del país, como el popular Turrón de Doña Pepa. Una de las referencias más populares sobre el origen de este dulce data del siglo XVIII, la que refiere que una esclavizada de Cañete conocida como Doña Pepa, crea este dulce en honor al Señor de los Milagros. Tenemos también a los Frijoles con Tuca o el recordado terranovo. Es de conocimiento que la reconocida Teresa Izquierdo aprendió los secretos de la culinaria criolla gracias a su madre Luz Divina Gonzáles, natural de San Luis de Cañete.

En los deportes tenemos innumerables exponentes como Héctor Chumpitaz, Adelfo Magallanes, Rodulfo Manzo, José "Patrón" Velásquez y Germán Carty (futbol), Aida Reyna y Emperatriz Manzo (voleibol) por citar a los más populares.

Asimismo, Cañete no solo es baile, comida y deportes: es también cuna del connotado poeta Enrique Verástegui y de los compositores Máximo Bravo Campos, Samuel Joya Nery y Emilio Peláez Montero. En la décima, recordamos a Pablo Barbadillo Pavón, Ciriaco Manzo, Guillermo Solano, Basilio Párraga, Alfredo Contreras Smith, Álvaro Morales Charún y en los últimos años a Manuel Bravo Urriola. Asimismo, el reconocido literato Ricardo Palma, fue hijo de una mulata cañetana.

Y es que, los afrodescendientes han contribuido largamente a la definición de la peruanidad. Su aporte costumbrista, folclórico y lingüístico es amplio e insustituible. En la ciencia destaca el médico psiquiatra Emilio Morales Charún, natural de San Vicente conocido como el primer psiquiatra negro del Perú. Un negro cañetano, Pedro Pablo Unanue, tripulante del monitor Huáscar, fue uno de los héroes del Combate de Angamos.

Pero, también encontramos acciones importantes de dirigentes en la provincia de Cañete. Benedicta de la Colina fue la gestora del reconocimiento de la jornada laboral de 8 horas para el agricultor de Cañete en la década de 1930. En nuestros días, encontramos a personas que luchan por el desarrollo integral de niños y niñas de su comunidad, como es el caso de Teófila Martínez y Julia Guerrero en el distrito de Imperial.

En el aspecto religioso, tenemos las fiestas de la Virgen del Carmen en la hacienda Arona y de Santa Rosa en Bujama Baja. Otra muestra es la veneración a Santa Efigenia cuya festividad se inicia en 1994 y en la actualidad congrega a afroperuanos de diversas partes del país.

La Semana Santa congrega a gran parte de los pobladores de San Luis de Cañete, incluso de los migraron a Lima y el extranjero.

Existe una celebración que hizo que naciera en mí un gran interés sobre esta cultura, y que muy pocas personas le han tomado atención: la Procesión del Santo Sepulcro de San Luis de Cañete. Realmente, me emocionó el significado intensamente tangible de esta ceremonia para los sanluisinos. Quizás las manifestaciones culturales mantenidas en este rito no tenga ningún legado africano demostrable, pero este acto es uno de los pocos acontecimientos que congrega a personas de ascendencia africana en Cañete para rememorar una costumbre y un sistema de creencias. El tañido de las campanas del templo anuncia el inicio de la conmemoración, cuya particularidad es el pausado andar con el que acompañan los cargadores de esta procesión. La solemnidad de la Semana Santa es todavía un aspecto valioso de la identidad de los actuales afroperuanos de San Luis de Cañete, más allá de otras celebraciones de interés turístico.

Por eso Cañete es muy amplio, con un pasado imborrable y un presente promisor, de tradición afroperuana y de pobladores generosos, como esta bella tierra.

6 comentarios:

Frederic Moral dijo...

Te felicito Lalo!
Bonito e interesante artículo! Me gustaría estar presente algún día en le Procesión del Santo Sepulcro.
Prometo visita pronto. Hay tanto por conocer de la cultura afroperuana en Cañete que una sola visita quedaría corta.
Exitos, un abrazo.

Anónimo dijo...

Felicitaciones por este interesante articulo de difusión de la cultura cañetana. Solamente un detalle, me gustaría conocer también acerca de las bebidas que se ingerían en la provincia. Las consumidas no solo por la comunidad afrodescendiente. Tomaban pisco. Como lo llamaban. Había alguna costumbre, hábito o ritual en torno al mismo.Sabe de algunos brindis. Que hay de esa botija que era usada también como instrumento antes del cajón de madera. Que capacidad tenia.
Reiteradas felicitaciones.
Guillermo Vera.

Carmen Rosa Huapaya Solano dijo...

Es importante revalorar nuestra cultura e identidad afro sigamos pa Lante Compañeros.

Unknown dijo...

Soy cañetano que radico en Lima y desde los años 80 he visto un gran impacto de la migración interna que se ha dado en el país y la emergencia de nuevos sectores sociales, en Cañete se asentaron migrantes serranos que paulatinamente han ido desplazando a la negritud en una serie de manifestaciones socio políticas, por eso me preocupa que con el devenir de los años, por más voluntad que exista, no se pueda lograr un alcalde originario sino foráneos, lo que no contribuye al auspicio de las tradiciones y costumbres ni participación política de la negritud, relatizando el aspecto cultural. De otro lado, también se observa que el mestizaje que se ha generado y la mortalidad de la población negra, ha hecho que prácticamente desaparezca o se extinga el núcleo duro de la negritud y los pocos que quedan hayan emigrado principalmente a Lima o el extranjero, lo mismo sucede en otros pueblos de la costa donde hubo reductos de negro en tiempos de la colonia, es así que una vez, estando por Nazca en Changuillo, me tope con un amigo poblador del lugar y me dijo que de los poquísimos negritos (zambos a mi parecer) que habían el mas joven que había era uno que entonces tenía 21 años (de eso hace aprox 8 o 9 años) y su familia estaba en Europa, lo que significa que los negritos por su escaces son de exportación, por eso hago esta apreciación porque me gustaría saber si bienes abordando el fenómeno de la migración y el mestizaje en Cañete. Saludos y muchos éxitos en tus investigaciones y su difusión.

Maria Rosario Villalobos Alcalá dijo...

Yo nací en Lima,vivo muchos años en Cañete, pero mis raíces son Cañetanas,me siento Cañetana con orgullo lo digo, tierra bendita por ser rica en producción agrícola, tener un legado cultural,danzas,costumbrismo,gastronomía, tierra donde nacieron grandes glorias del deporte nacional como LOLO FERNANDEZ, HÉCTOR CHUMPITAZ y otros más, destacados profesionales,así de variadas y arraigadas son nuestras costumbres que debemos hacer prevalecer;es nuestra identidad Cultural y como tal estamos obligados a trasmitir a nuestros hijos;de generación en generación y dejar un legado de tradiciones para no perderlas,junto con ello se mantenga el título de "Cuna y Capital de Arte Negro Nacional". Es exelente la breve reseña histórica publicada a modo de texto así damos a conocer al mundo nuestras raíces Afroperuana descendientes.

Justo Espinoza dijo...

Yo nací en Cañete mi linda tierra
Vivo en lima
Estraño la comida ,los dulces , a los verdaderos cañetanos
Por que digo esto xque hoy en día hay mucha gente de sierra que se han quedado y han traído sus costumbres su música ya no se escucha una música criolla ,un lando,una samacueca