Guardianes del Ritmo: La Dinastía De la Colina de San Luis de Cañete y su Legado en el Folclore Afroperuano
El folclore afroperuano que brilla hoy en los escenarios internacionales estuvo, en algún momento del siglo XX, en grave riesgo de ser olvidado. La recuperación de esta rica herencia cultural no fue un proceso espontáneo, sino el resultado del esfuerzo apasionado de dinastías familiares fundamentales. Al lado de apellidos ilustres como los Santa Cruz, los Vásquez o los Ascuez, destaca con luz propia la familia De la Colina, originaria de San Luis de Cañete, uno de los enclaves y cunas más importantes de la identidad afrodescendiente en el Perú.
Raíces y Matriarcado: Mauro De la Colina y Pilar Orellana
La historia de esta dinastía se consolida con el matrimonio de Mauro De la Colina y Pilar Orellana, quienes forjaron una extensa familia en las tierras cañetanas. Entre sus hijos destacaron María de la Colina, recordada campeona de marinera limeña, y muy especialmente dos hermanas que se convirtieron en los pilares de la conservación de la tradición musical local: Lucila "Chila" de la Colina Orellana y Benedicta de la Colina Orellana.
Ambas mujeres atesoraron y transmitieron las costumbres, cantos y danzas de San Luis de Cañete. Sus memorias y saberes colectivos sirvieron, años más tarde, como la principal fuente de información e inspiración para la creación del célebre grupo cultural "Perú Negro", fundado justamente por sus propios descendientes. Cabe resaltar que Benedicta de la Colina no solo destacó en el ámbito cultural, sino también por su firme conciencia social, siendo una activa campesina y sindicalista afroperuana con importantes acciones comunitarias durante la década de 1930.
La Descendencia de Lucila "Chila" de la Colina: El Nacimiento de Perú Negro
Lucila "Chila" de la Colina tuvo dos hijos que marcarían la historia de la música peruana: Esther Martínez de la Colina y Ronaldo Campos de la Colina. Este último inició su camino musical en San Luis, tocando en la banda del pueblo y zapateando en la tradicional Danza de Negritos de Navidad. Al migrar a Lima, su talento lo llevó a integrar agrupaciones fundamentales como "Estampas de Pancho Fierro", la compañía "Cumanana" de Nicomedes Santa Cruz, y "Teatro y Danzas Negras del Perú" de Victoria Santa Cruz. En 1969, capitalizando toda esa experiencia, Ronaldo Campos fundó el icónico grupo "Perú Negro", transformando la danza afroperuana para siempre.
El legado de Ronaldo continuó vivo a través de los nietos de "Chila". Su hijo, Rony Campos, asumió la dirección de Perú Negro tras el fallecimiento de su padre. Su otro hijo, Marco Campos, destacó como un extraordinario percusionista en la misma agrupación y en el marco musical de la internacional Tania Libertad, consolidándose hoy como un gran cantautor de música criolla. A ellos se suman Esperanza Campos (elegida Reina del Ritmo en el II Festival de Arte Negro en 1972), Ruthy Campos (destacada bailarina), Iván Villanueva (percusionista) y Oscar Villanueva (bailarín). La tradición sigue vigente en los tataranietos de Lucila: Eder Campos, Edu Campos, Gusell Campos, Milagros Valdivia, Renato Valdivia y Percy Chinchilla, todos ellos reconocidos bailarines que mantienen latiendo el corazón de Perú Negro.
La Descendencia de Benedicta de la Colina: Poesía, Cajón y Sentimiento
Por su parte, Benedicta de la Colina dio vida a otra rama artística de valor incalculable. Su hijo más célebre fue el maestro Pedro Carlos "Caitro" Soto de la Colina. Nacido y criado musicalmente en San Luis de Cañete, "Caitro" se convirtió en un pilar de la música peruana como cajonero histórico de Chabuca Granda, además de ser un prolífico compositor y recopilador. A él le debemos himnos universales como el "Toro Mata", "Yo tengo dos papás", "Canto a Cañete" y "Negrito de San Luis".
Los hermanos de Caitro, también hijos de Benedicta, dejaron huella en la capital: Enrique Soto de la Colina formó parte de "Estampas de Pancho Fierro" y Orlando Soto de la Colina integró el conjunto "Cumanana". La propia ganadora del Grammy, Susana Baca, recordaba en entrevistas el asombroso talento que tenían sus primos Enrique y Orlando para el zapateo tradicional. Asimismo, las hijas de Benedicta, Gilda y Elia Montero de la Colina, aportaron sus educadas voces haciendo coros para la célebre Alicia Maguiña, quedando inmortalizadas en los festejos "La raíz del huarango" y "Za, za, za".
El árbol genealógico de Benedicta se extiende hacia las siguientes generaciones con notable éxito. Su nieto Pepe Vásquez (hijo de Elia Montero de la Colina y del legendario Porfirio Vásquez, el "Patriarca de la Música Afroperuana") se convirtió en uno de los cantautores criollos más queridos del país hasta su fallecimiento en 2014. Otros nietos destacados son Octavio Lara (hijo de José Luis Lara de la Colina), recordada voz cañetana, y Tany Barúa (hija de Gilda Montero), polifacética cantante de música criolla y salsa. En la línea de los bisnietos, sobresalen la cantante criolla Miluska Lavalle (nieta de Elia) y Vanesa Rivadeneyra (destacada bailarina y nieta de José Luis Lara).
Un Impacto Indeleble en la Identidad Nacional
La influencia de los De la Colina se complementa con figuras de la talla de Susana Baca de la Colina, sobrina de Lucila y Benedicta, quien llevó la música afroperuana a la cumbre global al ganar el Grammy Latino. La historia de esta familia es el testimonio vivo de cómo la resistencia cultural, la memoria familiar y el orgullo por las raíces pueden salvar del olvido el patrimonio de todo un pueblo, consolidando a San Luis de Cañete como el alma eterna del ritmo en el Perú.