miércoles, 1 de agosto de 2007

¿POR QUÉ UN “FESTIVAL DE ARTE NEGRO” EN EL PERÚ”?

Los argumentos que nos asisten (afluencia turística a este hermosos, ubérrimo y soleado Valle de Cañete, fundado por los españoles en 1556 y desde entonces emporio de gente negra, con raíces étnicas en la Costa de Guinea, Congo y Angola; a más de revitalización y desmixtificación del agónico folklore negro-peruano), si bien justifican ampliamente la realización anual de estos Festivales, nuestra iniciativa resulta algo inconsistente ante el carácter internacional que pretendemos darle a partir del año 1972, convocando aquí en este mismo escenario de Cañete, a sólo 148 kilómetros al sur de Lima, representaciones folklóricas y de belleza femenina de todos los pueblos negros de nuestra América y del mundo.
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Sabemos que la UNESCO ha realizado ya este sueño nuestro. Así, en 1965, en la ciudad de Dakar (República de Senegal) tuvo lugar el Primer Festival Mundial de Cultura Negra, éxito gestado un año antes, cuando en su 13ª Reunión (París, noviembre de 1964), la Conferencia General autorizó la ejecución de actividades destinadas a “promover el estudio de las relaciones entre las cultura africanas y las de otras relaciones entre la culturas africanas y las de otras regiones, especialmente América Latina”.
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Sabemos también, que en marzo de 1966, la UNESCO organizó una reunión de expertos en Porto Novo (Dahomey) y que en diciembre de 1968 se celebró un coloquio sobre las aportaciones africanas a América Latina y a la Región del Caribe. Finalmente, nos enteramos de la última reunión habida en Guinea.
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Pero no se crea que nos mueve la sola emulación ante tanta referencia de segunda y tercera mano. Seguimos muy de cerca los acontecimientos mundiales porque lo que atañe al negro concierne a los peruanos en general.

Por tanto, al pretender ser sede permanente de un Festival de Arte Negro, argumentamos:
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1. Que el negro en el Perú, desde el primer momento y pese a su minoría, al fusionarse con la cultura y etnia nativas (la más sólida del Continente), dio un mestizaje de gran positivismo, digno de profundo estudio.
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2. Que el estado actual del negro en el Perú es sumamente interesante: integrado al máximo, guarda un equilibrio en sus ingredientes étnicos (africano-español-indígena) cuyas manifestaciones culturales sorprenderán gratamente al antropólogo.
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3. Que si en las ciencias tuvimos un Santiago Rosales, en la tauromaquia un Ángel Valdez, en la Pintura un Pancho Fierro y en la religión católica un San Martín de Porres y una cofradía de Pachamamilla, matriz del culto al Señor de los Milagros; actualmente, y sólo por seguir citando ejemplos, tenemos entre las glorias deportivas del Perú a Mauro Mina, Luisa Fuentes, Fernando Acevedo, Alberto Gallardo, Teófilo Cubillas, etc. Y en la danza contamos con la primera coreógrafa Victoria Santa Cruz, que ha revolucionado - sin desvirtuarlas - nuestras danzas tradicionales costeñas, abocándose ahora en la instauración del Teatro Negro Peruano.
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4. Y porque Cañete, como cualquier otro punto del planeta, siempre será un buen lugar para ese abrazo de confraternidad que se deben los hombres de buena voluntad de todas las etnias del mundo.
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Nicomedes Santa Cruz