miércoles, 1 de agosto de 2007

LA REINA DEL FESTEJO
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En este primer FESTIVAL DE ARTE NEGRO no podía estar ausente la singular belleza de nuestras jóvenes negras. Por ello las convocamos por concurso para elegir, mediante voto del Jurado competente y orientación en aplauso del enterado público asistente a la que será coronada REINA DEL FESTEJO 1971 presidiendo nuestros peruanísimos FESTEJOS DE CAÑETE.
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Ellas, las candidatas, son señoritas cuyas edades oscilaban entre los 17 a 25 años. Conforme a las bases del concurso, reúnen los requisitos indispensables, desde el básico: “ser negra o mestiza de negro”, hasta el complementario: “Tener sentido del ritmo al caminar”. Proceden de la clase trabajadora en su mayoría, las hay obreras, empleadas y estudiantes. Y representan la belleza, personalidad y decoro de nuestras poblaciones de Chimbote, Chancay, Lima, Cañete, Chincha e Ica. Lamentamos que por esta primera vez no contemos con las bellezas de Piura, Lambayeque, La Libertad, etc.; la falta de tiempo más las limitaciones económicas nos impidieron llevar nuestra organización hasta los mencionados departamentos, pero estamos seguros que así como aceptarán la invitación que desde ya les hacemos para participar en los Festejos del año entrante, donde el Festival de Arte Negro tendrá dimensión Continental y nuestra Reina del Festejo 1972 competirá con las bellezas representativas de los países hermanos para entonces invitados.
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Entre las candidatas inscritas, se dan todos los matices del mestizaje negro-peruano. Sin embargo no recurriremos a la tradicional nomenclatura que, desde Inca Garcilaso de la Vega hasta D. Manuel Atanasio Fuentes, sirvió para designar los diferentes tipos o sub grupos étnicos. Es decir, que no hablaremos ni trataremos de “mulatas”, “sacalaguas”, “chinacholas”, “cambujas” ni “salto atrás”, etc. y no lo haremos porque consideramos que tales pueriles distinciones son superadas en el presente, porque insistir en ellas sería caer en una suerte de odiosa “pigmentocracia”, ofensiva a estas buenas muchachas que respondieron positivamente al simple llamado de “negras o mestizas de negro” por el lema de este Festival: “PAZ, AMOR Y CONFRATERNIDAD”.
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En el Perú, al igual que en América y Europa, ya va siendo común la mujer negra en el modelaje. Esperamos que de estos Reinados del Festejo surjan nuevos valores para las casas de modas, revistas femeninas, televisoras, etc. también confiamos en que estos concursos decidan a nuestras jóvenes negras participar en otros eventos de dimensión nacional, alternando con mujeres de otras “razas”, aunque habría que recomendar a los organizadores no ser tan ceñidos a pautas y patrones occidentaloides, pues, aunque nuestras negras son tan peruanas como las que más, cierta herencia genética africana (quizás guinea, sudanesa o bantú) su antropometría no se ajusta a veces al esquema preestablecido (en cuanto a pantorrillas o caderas se refiere) sin que ello reste un ápice a su singular belleza. Pero, aún sin aceptar estos puntos de vista y sometiéndose a las bases establecidas, nuestras negras y mestizas de negro debieran participar en todos los concursos realizables; no hay en sus bases nada que lo prohíba, falta sólo iniciativa. Este, pues, es otro de los alcances que puede tener el concurso Reina del Festejo.
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Por último, citando a Gracilazo de la Vega en el Libro Noveno de sus Comentarios Reales de los Incas, cuando en el Capítulo XXXI dice: “Lo mejor de lo que ha pasado a Indias se nos olvidaba, que son los españoles y los negros”… Entendemos con respecto al negro y aparte de su positivo aporte en la religión católica, agricultura, artesanía, deportes, artes plásticas, culinaria, folklore y ciencias como la medicina, etc.; que su sangre mezclada con la española a la indígena dio a la mujer peruana, y en particular a la limeña, esa belleza, esa alegría de espíritu, ese sabor al caminar, esa piel canela o aceituna y esos labios sensuales que enloquecieron virreyes y cantaron poetas. Pincelada negra de mayor o menor grosor, negada admitida o ignorada pero siempre presente en esta mujer peruana, bella entre las más bellas del universo; ayer enloquecedora de virreyes y hoy desquiciadora de jurados de belleza. Y aquí habría que citar a Ricardo Palma, cuando dijo que:
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En el Perú,
quien no tiene de Inga
(Inca)
tiene de mandinga (africano).
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Nicomedes Santa Cruz