domingo, 7 de octubre de 2018

BENEDICTA DE LA COLINA...

Benedicta de la Colina nació un 8 de octubre de 1897 en San Luis de Cañete. Mujer robusta y decidida que se enfrentó a los hacendados y se convirtió en una inquebrantable líder del campesinado sureño. Conozcamos un poco más de su historia...

jueves, 26 de julio de 2018

CAÑETE: HERENCIA NEGRA

CAÑETE: HERENCIA NEGRA

En el distrito de San Luis de Cañete, los asuntos de la fe se abordan con una perspectiva distinta. Es un tema de fe y de esperanza, es un tiempo de regocijo y de compartir. También de acompañar, especialmente si la procesión suma festejos y landós por Efigenia, su santa negra.



Texto y fotos: Juan Puelles

Doña Irene musita una oración con la mirada puesta en la serena efigie; la considera su santita, porque, así como ella, tiene la piel color de ébano. La gente se aglomera. Al igual que doña Irene, muchos son afrodescendientes y devotos de santa Efigenia, la santa negra. Unos quieren tocarla, otros la contemplan medio escondidos, quizá rogando para que interceda por alguna súplica o, tal vez, por un "pecadillo" que busca ser perdonado.

La procesión va a iniciarse y acá en La Quebrada, donde Efigenia reside desde hace muchos años, casi no se escuchan las tradicionales marchas procesionales.

SAN LUIS RESPIRA DEVOCIÓN

Las más tradicionales costumbres afroperuanas se conservan vividas en este pintoresco distrito cañetano al que llegamos para asistir a la procesión de la imagen de Santa Efigenia. Allí comprobamos que la religiosidad, en tanto alimenta y alegra el espíritu, puede llevarse con una sonrisa.

La negrita se pasea al ritmo del cimbreante festejo, mientras que el sonido de poderosos cajones invade de alegría la atmósfera de esta luminosa tarde de setiembre, iniciando el peculiar recorrido procesional. Hay un ambiente festivo, pero nadie puede negarle al paso de Santa Efigenia, la solemnidad que despierta su respetada imagen.

Llegamos en la víspera con el propósito de descubrir este rincón donde la estela de la cultura negra pervive en el orgullo de su población. La Quebrada es un apacible pueblito que descansa en una polvorienta pampa del distrito cañetano de San Luis, al sur de la región Lima, el cual, a la herencia negra, suma también pinceladas de legados chino y japonés, los que se evidencian en la Casa China, ubicada en pleno pueblo, y el cementerio japonés, en las afueras de San Luis; en este último, las ceremonias responsoriales aún se realizan con toda su solemnidad.


Retrocedamos en el tiempo. Lalo Campos, encargado del área de turismo de la municipalidad, cuenta que San Luis es el pueblo más antiguo de toda la provincia y prácticamente desde la fundación de Cañete, allá por 1556, ya era mencionado. "Se construyeron grandes haciendas. Para cubrir la necesidad de mano de obra agrícola, esclavizaron gente traída desde el lejano continente africano. Por eso acá, quien no tiene de inga, tiene de mandinga", afirma.


Actualmente, las señoriales casonas de esas haciendas, han sido carcomidas por el paso del tiempo. Además, en algunos casos, la desidia prácticamente las ha destruido. Las que todavía se mantienen en pie, dejan ver parte de su otrora opulencia. Lalo nos guía hacia un desvío en el kilómetro 141 de la antigua carretera Panamericana Sur, hacia los dominios de la hacienda Arona, para contemplar su vieja casona.

El silencio es roto por el silbido de alguna avecilla trepada en uno de los árboles que adornan el jardín. A un costado, la magnífica casona yergue su neoclásico estilo. Y pensar que los grandes campos de cultivo que se extienden a cada costado fueron trabajados por cientos de africanos sumidos en la nefasta esclavitud. Eso ya pasó y ahora, los descendientes de aquellos son el resultado de la rica mixtura que se dio a pesar de lo aciago de esas épocas.

Dejamos Arona para ir en busca de lo que queda de la hacienda Santa Bárbara. Sí, de lo que queda, pues a la vera del kilómetro 135 de la nueva Panamericana Sur, los últimos restos de la que fuera, allá en las postrimerías del siglo XIX, un emporio azucarero, se resisten a caer. El sol se acomoda en el horizonte y las sombras van transformando Santa Bárbara en un espectro silente que parece hundirse en el olvido. Duele ver su estado y saber cómo, cuando un patrimonio no está protegido, se va perdiendo en medio de la indiferencia.

Por ti, negrita

Nos vamos a La Quebrada. Es la víspera del día de Santa Efigenia, la única santa negra venerada en el Perú y declarada Patrona del Arte Negro Nacional. En la camioneta se escucha a Susana Baca, una de las principales difusoras de la música afroperuana; cuyas raíces se entroncan en San Luis. Llegamos y el pueblo bulle de gente. Suena un alegre landó, invitando a la celebración. En el templo, la negrita es preparada para los honores.

"Hace unos años acompañé a un amigo antropólogo que hacía una investigación. Recalamos en La Quebrada, y en plena fiesta conocí a Efigenia. Fue amor a primera vista. Me atrapó. Desde ese día soy devoto y cada año vengo a rendirle homenaje" Y, mientras ayuda en la preparación del anda, la convicción se refleja en el rostro emocionado de Luis Pérez, amigo, colega y vicepresidente de la Asociación por el Arte y la Cultura Negra en el Perú Santa Efigenia".



Luis me cuenta que Efigenia era una princesa africana nacida en Etiopía. Fue discípula de San Mateo, el mismísimo apóstol de Jesús. Ella se convirtió al cristianismo, decidiendo consagrarse a Cristo. Setiembre es el mes en el que se la celebra en varias partes del mundo. Y en América, en el Perú, Colombia, Cuba y Brasil tienen ese privilegio.

Empieza la jarana. Han dado las doce y la alegría se desborda. ¡Saludos a Santa Efigenia!, dice un grito que precede al festejo, al landó, mientras que las danzas afroperuanas desfilan frenéticas.

El día central

La mañana está radiante y el templo luce abarrotado. Diviso a Luis preparando a la negrita para iniciar la procesión. En la puerta, una señora tiene la mirada fija en la efigie. Me atrevo a interrumpirla, sacándola de su contemplación. Irene es su nombre. "Mi negra santita. Ella sabe lo que pasaron antepasados. Es bien milagrosa. Cada año vengo para agradecerle", me dice antes de regresar a su estado de meditación. Sigo mi camino, un grupo de niños sentados sobre sendos cajones criollos flanquea la puerta.

Suena un campanazo y estos se transforman, son puro frenesí sobre sus cajones. Es el inicio de la procesión y juro que es la más alegre que he visto. Las tradicionales marchas no son necesarias, acá es la música afroperuana la que da el ritmo procesional y en el anda de Efigenia, cargada en su mayoría por afrodescendientes, no marcha, baila. La procesión se aleja y tras ella veo a doña Irene rebosante de alegría. También baila, en honor a su negrita.

Son más de las tres de la tarde y, con el perdón de la santa, me deslizo sobre una suculenta Sopa seca rompiendo aún más la algarabía.

Retorno empapado del legado de esta tierra y de nombres como Ronaldo Campos, Caitro Soto, Manuel Donayre, Héctor Chumpitaz, José Velásquez y Josefa Marmanillo, la creadora del turrón de doña Pepa. Todos ellos desfilan en mi mente. En algún lado, vuelve a cantar Susana Baca: "La zamba se pasea... con la batea... landó... Samba malató... landó... bailando se menea pa' que la vea..."

HOJA DE RUTA

  • En la hacienda Arona se rinde honores cada mes de julio a la Virgen del Carmen. La celebración es afro, con bailes y canciones.
  • En Cañete, se ubica el castillo Unanue, a la altura del kilómetro 146 de la antigua Panamericana Sur. Es una edificación de estilo morisco.
  • El aniversario de San Luis es el 12 de enero. Ese día hay concursos y pasacalles. Informes: turismoyculturasanluis@gmail.com / Teléfono: 284-4110

martes, 19 de junio de 2018

NEGRO LIBRE

Canción del compositor Juan Carlos Espichán Dávila, en la voz del recordado cantante Alejandro Barbadillo Arizaga. Esta canción se volvería luego popular en San Vicente de Cañete, en la voz de la cantante imperialina Alicia Villalobos.

NEGRO LIBRE
Juan Carlos Espichán Dávila

Dicen que en Cañete un día
en la tierra de San Vicente
los negritos de alegría
dejaron de trabajar
porque dicen que Castilla
ya les dio la libertad.

Negro libre, negro libre
vamos a cantar
negro libre, negro
a la libertad!


EN SAN LUIS YO NACÍ

Este trabajo realizado por "Videoteca de las culturas", es un Retrato de dos famosos cultores del arte afroperuano oriundos de San Luis de Cañete: Caitro Soto y Ronaldo Campos, a través de relatos de vecinos de San Luis, en el año 2014.

Guión participativo por la comunidad de San Luis de Cañete: Juan José Salinas, Martín Silva, Jordi Quispe y Karoli Astocaza.

Taller de video participativo: Diego Hernández, Pedro Choncoa, Beatriz Nicasio, Teresa Castillo, Fermín Tanguis.

Este video se realizó gracias al apoyo de la Municipalidad distrital de San Luis - Cañete, Institución Educativa "Mixto San Luis" y su director Jorge Luis Vilcapoma, Escuela "Abraham Valdelomar" de San Luis, Paula Centeno y Alicia Orellana.

miércoles, 13 de junio de 2018

FALLECE EX ALCALDE DE CAÑETE, JORGE BRIGNOLE

El último martes 12 de junio del presente año, falleció el recordado alcalde de Cañete (1993-1995), Jorge Brignole Santolalla. Como recordamos fue difusor del arte afroperuano de Cañete, promovió actividades como el Pasacalle Agosto Negro, además fue integrante de la Asociación del Arte y La Cultura Negra del Perú Santa Efigenia. Jorge fue una de las primeras personas que nos brindó apoyo en nuestro trabajo de promoción de folclor afro, cuando en diciembre del 2006 se inició el blogspot Cañete Arte Negro. Sus restos serán velados en el local "Géminis" de la calle Santa Rosalía en la ciudad de San Vicente de Cañete.


jueves, 7 de junio de 2018

II FESTIVAL "FIESTA EN LA TIERRA DEL COLOR" - BUJAMA 2018

Bujama Baja se viste de gala para la II edición del Festival "Fiesta en la Tierra del Color", evento organizado por la Agrupación Cultural Afro Bujama ACAB. La cita es este sábado 9 de junio del 2018 en la Alameda de Bujama Baja, distrito de Mala, provincia de Cañete. Referencia: Km. 88.5 Autopista Panamericana Sur.



BUJAMA BAJA, CENTRO DE LA CULTURA AFROPERUANA DEL VALLE DE MALA

Como es conocido, la zona de Bujama Baja, ubicada en el distrito de Mala, provincia de Cañete, es uno de los centros de difusión de la cultura afroperuana. Este clip realizado por la Asociación Cultura Afro Bujama (ACAB) nos muestras parte de la tradición de este acogedor lugar.

domingo, 27 de mayo de 2018

Manuel Bravo Urriola "MABU"

Manuel Bravo Urriola "Mabu", nació el 7 de mayo de 1957 en la localidad de San Luis de Cañete, enclave de la cultura afroperuana y cuna de grandes artistas. Es hijo del recordado músico sanluisino Manuel “Lito” Bravo, eximio trompetista que llegaría a compartir escenario con “La Sonora Matancera”.
Inició su trayectoria artística en la emblemática Agrupación Cultural “Así es San Luis” a inicio de los años 1970’s, dirigida por Santiago "Mafafa" Manzo. En esta agrupación compartiría escena con Martha Panchano. Se inició como decimista, luego integró el elenco de baile del grupo, terminando como cantante y músico. En 1980, llegaría a ser director de aquella agrupación hasta 1988. Asimismo, a inicios de los años 1980’s perteneció al conjunto “Toro Mata” de Carlos “Caitro” Soto; y entre 1987 y 1989 integra el conjunto “Dúo Cañete” con Antonio Quispe Rivadeneyra, con el cual tuvo la suerte de conocer a Lorenzo Humberto Sotomayor y Pablo Casas Padilla en escenarios como el “Rinconcito Monsefuano”. De igual manera, acompañó como músico a Giomar Antonio, Juan Cordero, Alejandro Barbadillo, entre otros locales.
En 1990 migra a Italia, país donde radica por 25 años, continuando con su trayectoria artística. En este país integra los grupos “Papachos”, “Blanco y Negro”, “La Tribu”, “Prisma” y “La Jarana de Mabu”. Del mismo modo, dictaría curso de danzas en liceos y colegios de Roma, como el “Liceo Statale Alberto Guglielmotti”. Durante su trayectoria musical en Italia acompañó a grandes artistas peruanos como Arturo Zambo Cavero, Lucía de la Cruz, Iván Cruz, Pedro Otiniano, Lucho Barrios y Luis Abanto Morales, entre otros. Participó en diversas manifestaciones culturales y eventos en el Perú y en el extranjero como el Festival de Arte Negro de Cañete, y el “Educazione e Comunicaxione Interculturale al Museo” en Italia.
Realizó fusiones de la música afroperuana con ritmos extranjeros como el tango, pop y la salsa.
Actualmente pertenece a la Mesa de Trabajo y Dialogo para Población Afroperuana del distrito San Luis de Cañete, al cual brinda su invalorable aporte cultural y artístico. Este grupo tiene la misión de realizar acciones de vigilancia ciudadana, incidencia y formulación de propuestas a los distintos niveles del gobierno del Perú, en articulación con otras instituciones y organizaciones, para el cumplimiento de los derechos de la población afrodescendiente de San Luis. Al presente, auspicia diversos eventos en el país. De igual manera continúa con su trayectoria artística junto a su Agrupación “La Jarana Criolla de Mabu” y “Mabu y su Arte Negro”, además de ser el primer vocalista de la Orquesta La Gato Negro de San Luis.
Ha sido merecedor del galardón de “Difusor de la Cultura Peruana en Italia entre 1990 a 2015”, “Hijo Predilecto” otorgado por la Municipalidad distrital de San Luis de Cañete en el 2015, “Medalla Cívica del Arte Negro” en el 2011 por la Municipalidad Provincial de Cañete, entre otros.

Décima "Mi abuela parió a mi madre"

viernes, 25 de mayo de 2018

ENCANTOS DEL PERÚ - REPORTAJE A CAÑETE

El presente es el reportaje realizado por el programa Encantos del Perú de Panamericana Televisión, en homenaje al Arte Afroperuano de Cañete. El reportaje fue realizado en agosto del 2016.

YO NO SOY JAQUÍ

Canción de Carlos "Caitro" Soto de la Colina, interpretada por Manuel Donayre, y con la participación en el coro del propio Caitro Soto, y de las hermanas Mercedes y Tértula Traslaviña Ruiz. En la canción menciona alguna de las haciendas ubicadas en San Luis de Cañete. La hacienda Casablanca, que luego se convertiría en CAP Tupac Amaru, actual CPM Laura Caller. Además de la hacienda Arona, llamada en su momento Matarratones o Cutucá.

YO NO SOY JAQUÍ
Carlos Soto de la Colina

Señor yo no soy Jaquí,
Casablanca, tampoco
Matarratones, tampoco
ni de Arona, tampoco.

Así es mi color
esta es mi raza señor.
Este negro se ha perdido
nadie sabe de dónde es
yo creo que de Acarí
este negro llegó aquí.

De Cutucá, tampoco
Casablanca, tampoco
Matarratones, tampoco
ni de Arona, tampoco
ay de San Luis
eso eso sí.

NEGRITO DE SAN LUIS

Festejo compuesto por Carlos "Caitro" Soto de la Colina, reconocido compositor quien expone sus canciones las tradiciones musicales de su natal San Luis de Cañete. Como sabemos, San Luis es reconocido por ser uno de los enclaves de la cultura negra del Perú.

Negrito de San Luis
Compositor: Carlos Soto de la Colina

Negrito nací y me llaman Dominguito Aguilar
mi padre es de aquí y mi madre de San Luis
por eso es que yo, el festejo lo bailo muy bien
porque soy de San Luis, Cañete eso si.

Un día salí a la calle a pasear
allí me encontré un negrito capulí
yo le pregunté si era de Chincha Baja
y él me respondió... yo soy de San Luis!


REPORTAJE AL PERÚ - RUMBO AL SUR (2002)

Este Reportaje fue realizado por TvPerú en el año 2002. Es un reportaje turístico de los distrito de Mala, San Luis y San Vicente de Cañete.

NEGRITO CHINCHIVI

Negrito Chinchivi es la canción que compuso José "Pepe" Villalobos Cavero, y cuya primera grabación fuera interpretada por Lucila Campos. Este festejo ganó el V Festival del Arte Negro de Cañete 1975. En la grabación participaron los reconocidos músicos Pepe Dominguez y Alfredo Valiente.

Negrito Chinchiví
Compositor: José Villalobos Cavero

Apaña el algodón negrito, guarda los palitos
que con la muñiga, pronto van a arder.
Cansado termina la faena del campo
pero muy contento, se va calentando.

Negro se pone guarapo cuando toma chinchiví
negro se pone sabroso cuando toma chinchiví.

Chinchiví me hace reir,
chinchiví me hace gozar.

miércoles, 21 de febrero de 2018

RESEÑA HISTÓRICA DE CAÑETE

RESEÑA HISTÓRICA DE CAÑETE

En este breve video realizado por el programa "Sucedió en el Perú" de TvPerú, bajo la producción del historiador Tony Zapata, se muestra una breve reseña histórica de Cañete, la cual comprende la fundación española de 1556, la presencia del esclavizado africano, el chino y el japonés, además del sistema de haciendas instalado con la llegada del Virreinato, y la separación de Chincha de la provincia de Cañete. Asimismo, se muestra la presencia de la familia O'higgins y Unanue en el valle.
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domingo, 3 de diciembre de 2017

LA FAMILIA CAMPOS. HISTORIA DE VIDA COTIDIANA

LA FAMILIA CAMPOS. HISTORIA DE VIDA COTIDIANA

Escribe: José Eusebio Campos Dávila “Cheche”

La información más lejana que tenemos sobre la presencia de la familia Campos como unidad dentro de la comunidad afro se remonta a finales del siglo XVII, cuando Benito Campos, un aguatero de Chincha (al parecer esclavo fugado) se establece en el puerto del Huerto, hoy San Luis de Cañete. La referencia es muy vaga, solamente se sabe que vivía en los totorales de las afueras del pueblo, cerca de la Laguna Encantada.
Benito procrea a Narciso Campos, quien se une a Victoria Zegarra conocida generacionalmente como “Nitota”. Es ella quien promueve la unidad y preservación de tradiciones con comportamientos “dictatoriales”. Según cuentan, era una negra de armas tomar. Los Campos Zegarra procrean once hijos que se dedican a la agricultura dentro de las haciendas, y en el ámbito familiar cultivan pequeñas tierras eriazas en los alrededores de las haciendas (lo que hoy se conoce como ampliación de la frontera agrícola) pero sin ser propietarios. Contaba el abuelo que ellos siempre habían creído que esas tierras les pertenecían, sin embargo las nuevas generaciones de patrones exigieron sus tierras y les otorgaron otras nuevas y eriazas, para que ellos las trabajen según sus posibilidades.
De los hijos de Narciso y “Nitota” surgirán personajes de la vida nacional. Al parecer es aquí donde ser preserva la tradición. Al parecer es aquí donde se preserva la tradición. Según Ronaldo Campos de la Colina, él fue testigo  presencial de muchas de las manifestaciones folclóricas que su grupo “Perú Negro” ha puesto en escenografía. Entre los biznietos más significativos están Eloy Campos, célebre “carretillero” de la selección nacional, Ronaldo Campos de la Colina, director del conjunto folclórico “Perú Negro”, y “Periquete” Aguilar, recordado futbolista. Entre los tataranietos encontramos a la cantante Daniel Campos, a la periodista y productora de televisión Zelmira Aguilar y al futbolista Rodulfo Manzo.
De todos los hijos de “Nitota” sobresale Ismael, conocido como “Ismaelón”, por lo grande y tosco que era y por sus excesos laborales. Trabajaba sin descanso y sin tregua desde antes del amanecer hasta el anochecer. Sus hijos le huían porque el trabajo no tenía cuando acabar. Según cuenta Juan Campos, “Ismaelón” era muy querido y respetado por los patrones; por ello fue designado responsable de llevar y traer el dinero de la hacienda a Lima y viceversa, en época en que el viaje a lomo de bestia se hacía en una semana. Sus encuentros con los bandoleros del lugar eran muy comunes y mi padre me contó que jamás le quitaron dinero alguno ni asaltaron las cargas, a pesar que todo el entorno de la ciudad de Lima estaba plagada de bandoleros de todo tipo.
“Ismaelón” era un diestro del machete y de la escopeta; por ello fue respetado por toda la población y por los bandoleros del lugar. Cuentan que en una oportunidad un lugareño faltó el respeto a doña Eliza Roque, esposa de Ismaelón. Cuando éste regresó a San Luis de Cañete y le informaron lo sucedido, tomó su machete y fue en busca del poblador. Llegó a la casa a media noche, tocó fuertemente y desde el interior se escuchó una voz:
-          ¿Quién se atreve a tocar a esta hora?
-          ¡Yo, Ismael!
El silencio que siguió hizo que “Ismaelón” tumbe la puerta. Encontró a la mujer y a los hijos. El pueblerino había cogido las de Villadiego y no fue visto nunca más por las inmediaciones del pueblo.
La familia Campos Roque tuvo diez hijos. Uno de los mayores fue Hortensia Campos Roque, que fue la primera en emigrar del campo a la gran ciudad. Se casó con Manuel Pérez, con quien tuvo diez hijos que se dedicaron por entero a la construcción. En esta actividad tuvieron éxito laboral y económico Néstor y Mauro Pérez Campos. Su prole se ubica en los espacios sociales intermedios. Entre los sectores “B” y “C”, hay varios profesionales, técnicos y suboficiales de la Armada. Sus economías no han evolucionado al ritmo paterno. Los contemporáneos están emigrando hacia los Estados Unidos.
La importancia de la familia Pérez Campos radica en su cambio de status de campesinos a obreros calificados de la construcción, hasta llegar a ser micro empresarios de la industria del concreto. Fueron los primeros en acceder a la casa propia y a propiedades, camiones, autos, maquinaria pesada, etc. Esta familia precisamente va a promover la migración de San Luis de Cañete a Lima, albergando en sus solares a los familiares y proveyendo trabajo en la construcción civil.
Otro de los hijos de la familia Campos Roque fue Juan Campos, heredero de las cualidades de “Ismaelón”. Se casó con Leopoldina Sánchez, zamba clara de fuerte influencia andina, con quien logró consolidar trece hijos. Sobresale en este núcleo Esmeraldo Campos Sánchez “Lalo”, de profesión camionero. Fue laureado campeón latinoamericano de boxeo en 1952 y cuyo nombre se encuentra grabado en los laureles del Estadio Nacional. Murió en un accidente automovilístico antes de cumplir los veinticinco años.
Una de las damas más representativas de este núcleo es Vicenta Campos Sánchez conocida por todos como la “Tía Chenta”. Su reconocimiento no es sólo afectivo, sino por ser portadora de la historia y tradiciones familiares. Había heredado de “Nitota” y de su abuelo paterno, el “Cholo” Sánchez, el dominio sabio del arte culinario y del curanderismo andino-andino. Su muerte fue muy llorada y la enterraron en medio de un gran reconocimiento social en la comunidad de Villa El Salvador.
En el ámbito musical fue Juan Campos Roque quien dio las pautas musicales, ya que desde muy pequeño había deleitado a la comunidad de San Luis de Cañete con el toque magistral de su arpa. Heredaron el don de la música Esmeraldo, Germán y Marcelino, expertos dominadores de la guitarra, el cajón, la quijada y demás instrumentos musicales, con los cuales, conjuntamente con su cuñado Eugenio Saravia, el saxofón de “Yeyo” Zegarra y la guitarra de Carlos Hayre, se realizaban grandes jaranas en Santa Cruz, Surquillo y Lince. Hija de Marcelino, es la actual cantante criolla radicada en España, Daniela Campos. También es reconocida la trayectoria del “Colorao” Alberto Pérez Arbela, esposo de María Campos Sánchez “Maco”. Este fue el más grande zapateador de la década de los 60. Recuerdo que la familia en sí, era todo un conjunto musical.
Mi padre es uno de los trece hijos de Juan Campos Roque. Su nombre es Claudio Victorino Campos Sánchez, conocido por el apelativo de “Don Claudio” o “Cuta”. Fue un eficiente obrero de la construcción y luego contratista con limitado éxito. Mi madre, Rafaela Dávila Pavón, realizó trabajos de servidumbre en las distintas residencias de Lima, al igual que todas mis tías. Puedo concluir que a nivel laboral la condición social no se modificó sustancialmente y que en las últimas cuatro generaciones hubo un desarrollo horizontal, que no significó cambio de status, de trabajadores de campo pasaron a obreros de la construcción civil y las mujeres mantuvieron su status de servidumbre.
En cuanto a niveles educativos, no hubo preparación alguna. Tanto hombres como mujeres estudiaron hasta el tercer año de primaria, que era lo máximo que brindaba el sistema. Algunos dominaron la lecto escritura sin necesidad de ir a la escuela y se contentaron; otros las operaciones básicas y gracias a ello lograron superar situaciones, que los ubicaban en una mejor posición laboral.
Dentro de una precariedad material propia de la época, mi padre contrae nupcias con doña Rafaela Dávila Pavón, hija del “Ñato” Dávila y hermana por parte de padre de “Caitro” Soto de la Colina. Nacieron cuatro varones y dos damas que sobrevivieron a todo. Es muy difícil entender a una familia cuando no se ha pasado por situaciones de precariedad como la nuestra. Por ello me parece risible hablar de mi éxito, cuando ayer nomas jugábamos a la carrera de carritos en el desierto de Ancón con juguetes hechos de terracota, mientras nuestras madres se ufanaban por hacer brillar los pisos para que otros los ensucien.
La generación Campos que represento es quizás la primera generación con una posibilidad educativa total y ello sirve para todo el conjunto de la población negra urbano capitalina que irrumpió en el escenario educativo en la década de los 50. Sin embargo, no todos fuimos los elegidos. En mi modesta opinión, en el camino quedaron cientos de jóvenes negros que tenían un mar de aspiraciones, pero los obstáculos fueron tan grandes que les impidieron su desarrollo. De mi barrio, en mi generación, creo somos dos o tres. El resto ha seguido un camino desigual entre sus labores de obreros, trabajadores libres, jugadores, músicos, delincuentes, drogadictos y algunos que intentaron saltar los obstáculos y se precipitaron al infierno de la vida y hoy andan perdidos por los caminos de la invisibilidad social, aquí o en Estados Unidos, que es el último bastión de las aspiraciones de los peruanos.
Algunos avanzaron económicamente y se encontraron con las limitaciones del crédito, de las buenas relaciones, las recomendaciones o con el problema de las garantías en propiedades. Aprendieron que todo lo que brilla no es oro y que la sociedad no establece trabas para nadie, aunque ellas existen.
Mi tío Abelardo Dávila Pavón conocido como “Muñeca”, en su lecho de muerte del Seguro Social en 1996, me mando a llamar para dar respuesta a la única pregunta que siempre le hice: “¿Por qué ustedes no avanzaron para dejarnos un mejor porvenir y no este comedero de uñas?”. “Chechito –me respondió- eran otro tiempos, los blancos tenían más pantalones, ustedes recién los tienen todo, nosotros no teníamos nada, absolutamente nada, seguíamos siendo esclavos, debes comprender a tu madre, ella hizo mucho”.
La dependencia laboral de los conductores de las haciendas y negocios estaba establecida. El espíritu de crear empresa no existía; por ello, cuando un negro quería poner un negocio o aventurarse más allá de lo común se escuchaba: “Es preferible que gotee a que chorees”
Con estas palabras quedaba bien establecido que habíamos nacido para ejercer un trabajo simple, cualquiera que sea, pero seguro, aunque se gane una miseria. La existencia de techos sociales definitivamente se inicia internalizado hasta la generación anterior y ello le impedía avanzar y luchar por nuevos logros, que por educación y vida cotidiana no estaban a su alcance.
No sé si debamos hablar de mis éxitos, cuando los hijos de mis primos siguen enredados en el cordón de miseria de mi niñez y juegan con carritos de terracota en los arenales de Villa El Salvador o en Huaycán. Estoy convencido que el Perú es más grande que sus problemas y que es un país con posibilidades de realizaciones a pesar de los prejuicios existentes.

José Eusebio Campos Dávila

Cursó estudios superiores en la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle” La Cantuta, Psicología en la Universidad Mayor de San Marcos, Post grado Maestría y Doctorado en la Universidad San Martín. Docente de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, Decano de La Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, Ex-Vicerrector de Investigación, Experto Afroamericanista, Profesor Honorario de la U.P. ADA A.BYRON.

martes, 25 de julio de 2017

VIRGEN DEL CARMEN DE HACIENDA ARONA (CAÑETE)

VIRGEN DEL CARMEN DE HACIENDA ARONA (CAÑETE)


Existen celebraciones en Cañete en las que aún congregan a personas de ascendencia africana para rememorar una costumbre y un sistema de creencias compartidos, una de ellas es la de la Virgen del Carmen de la hacienda Arona, propiedad de la familia Alayza ubicada en San Luis de Cañete. Esta festividad es todavía un aspecto valioso de la identidad de los actuales afroperuanos de San Luis, conmemoración que mantiene vigencia, y sin necesidad de publicidad turística ni de generar “actividades singulares” para captar la atracción de visitantes. La celebración de esta festividad es organizada por los trabajadores y ex trabajadores de la hacienda Arona.