sábado, 30 de mayo de 2009

CAÑETE Y LA CULTURA AFROPERUANA

CAÑETE Y LA CULTURA AFROPERUANA
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La cultura afroperuana es el conjunto de costumbres, prácticas, códigos, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias, pertenecientes a los descendientes africanos que llegaron a nuestro país. La presencia de esclavos africanos en el Perú se remonta a 1528, con el desembarco de Francisco Pizarro en Tumbes. El primer africano de nombre conocido fue Alonso Prieto, auxiliar de guerra de Alonso de Molina (uno de los Trece del Gallo).

A pesar del trato inhumano que estos padecieron, parte de su cultura logró sobrevivir y consolidó su identidad en nuestro país. Estos elementos surgieron a través del tiempo en aquellos lugares donde se concentraba esta etnia: Yapatera, Zaña, Lima, y Cañete.

Los afrodescendientes de Cañete se asentaron en la parte baja de los valles de Mala (Bujama Baja), Cañete (San Luis) y Chincha (Chincha perteneció a Cañete hasta 1868). En el distrito de San Luis, los afroperuanos poblaron las zonas de San Luis, Arona, Casablanca, La Quebrada, San Benito, Santa Bárbara, La Huaca y otras haciendas aledañas.

Los esclavos dejaron una cultura llena de historia y tradición, que convirtió a Cañete en uno de los centros de importancia de los afrodescendientes en el Perú. Por eso, en la época del “renacimiento” del llamado Arte Negro Nacional, en las décadas de 1950 y 1960, Cañete fue un elemento clave en el trabajo del rescate de tradiciones afroperuanas. De los instrumentos musicales se ha extinguido el tambor de botija pero han quedado para deleite de percusionistas la cajita, la quijada de burro, los palillos y el cajón. Este último aflora a mediados del siglo XIX en Lima, y se conoce de su uso en las fiestas de la hacienda Arona desde inicios del siglo XX. Bailes como el Ingá, Toro matael tradicional Zapateo, canciones como A Saca Camote con el Pie o Yo tengo dos papás, o ritmos de Festejo, recopilados en San Luis por Ronaldo Campos y Caitro Soto, son algunos aportes de nuestro querido pueblo a este resurgimiento de la cultura afroperuana, y hoy son parte medular de la identidad nacional. Hay que recordar que además de Ronaldo y Caitro, un gran número de exponentes del folklore afro son de Cañete como Manuel Donayre, Santiago "Coco" Linares, Martha Panchano. Además aquí se encuentran las raíces de Lucila Campos, Susana Baca, Arturo "Zambo" Cavero y Pepe Vásquez, entre otros.

Las celebraciones de los Festivales de Arte Negro (evento más antiguo de folklore negro) convierten a Cañete, desde 1971, en uno de los principales centros de difusión del folklore afroperuano, al consolidarse como sede indiscutible del ritmo y festejo a nivel nacional. Canciones como Negrito Chinchiví y La Carimba salieron de este Festival. A flor de piel se descubren endemoniadas mulatas que renovaron y renovarán la sangre de Perú Negro y otras agrupaciones, al ganar los cetros de Reina del Ritmo y del Festejo. Destacaron en su momento Martha Bravo, Zoila Montedoro, Esperanza Campos, Zelmira Aguilar, Alejandra Ambukka, Teresa Palomino, Pilar Guerra, Ana Soto Mendoza, entre otras.

En las cocinas cañetanas se crearon potajes que luego se sirvieron triunfalmente en todas las mesas del país, como el Frijol Colado y el popular Turrón de Doña Pepa, dulce creado en homenaje al Señor de los Milagros por una esclava natural de Cañete llamada Josefa Marmanillo. Tenemos también a los Frijoles con Tuca o el recordado terranovo.

En los deportes tenemos innumerables exponentes como Héctor Chumpitaz, Rafael Asca, Adelfo Magallanes, Rodulfo Manzo, José "Patrón" Velásquez, Renzo Benavides y Germán Carty (futbol), Aida Reyna y Emperatriz Manzo (voleibol) por citar a los más populares.

Así mismo Cañete no solo es baile, comida y deportes: es también cuna del connotado poeta Enrique Verástegui y del compositor Emilio Peláez Montero.


Y es que, los afrodescendientes han contribuido largamente a la definición de la peruanidad. Su aporte costumbrista, folclórico y lingüístico es amplio e insustituible. En la ciencia destaca el médico psiquiatra Emilio Morales Charún, reconocido dentro del campo de la psiquiatría en el Perú. Un negro cañetano, Pedro Pablo Unanue, tripulante del monitor Huáscar, fue uno de los héroes del Combate de Angamos; Benedicta de la Colina, gestora del reconocimiento de la jornada laboral de 8 horas en Cañete; y el reconocido literato Ricardo Palma, quien fue hijo de una mulata cañetana.

En el aspecto religioso, una muestra es la veneración a Santa Efigenia. santa africana cuyo culto se da en la antigua hacienda La Quebrada de San Luis; además de la fiesta de la Virgen del Carmen en la hacienda Arona.

Existe una celebración que hizo que naciera en mí un gran interés sobre esta cultura, y que muy pocas personas le han tomado atención: la Procesión del Santo Sepulcro de San Luis de Cañete. Realmente, me emocionó el significado intensamente tangible de esta ceremonia para los moradores de San Luis. Así las manifestaciones culturales mantenidas por la fiesta guarden o no algún legado africano demostrable, este acto es uno de los pocos acontecimientos que congrega a personas de ascendencia africana en Cañete para rememorar una costumbre y un sistema de creencias compartidos que sobreviven en el Perú.

A pesar de la incompatibilidad entre sus raíces multiculturales, la celebración del Viernes Santo es todavía un aspecto valioso de la identidad de los actuales afroperuanos de San Luis de Cañete, más allá de otras celebraciones de interés turístico.

Por eso Cañete es muy amplio, con un pasado imborrable y un presente promisor. Por eso vive su cultura afro y siempre tendrá su reina, bella y cimbreante, como esta tierra generosa.
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Eduardo Campos Yataco
lalitocy

2 comentarios:

Frederic Moral dijo...

Te felicito Lalo!
Bonito e interesante artículo! Me gustaría estar presente algún día en le Procesión del Santo Sepulcro.
Prometo visita pronto. Hay tanto por conocer de la cultura afroperuana en Cañete que una sola visita quedaría corta.
Exitos, un abrazo.

Anónimo dijo...

Felicitaciones por este interesante articulo de difusión de la cultura cañetana. Solamente un detalle, me gustaría conocer también acerca de las bebidas que se ingerían en la provincia. Las consumidas no solo por la comunidad afrodescendiente. Tomaban pisco. Como lo llamaban. Había alguna costumbre, hábito o ritual en torno al mismo.Sabe de algunos brindis. Que hay de esa botija que era usada también como instrumento antes del cajón de madera. Que capacidad tenia.
Reiteradas felicitaciones.
Guillermo Vera.