En San Luis de Cañete y San Vicente de Cañete se recuerda mucho estas coplas que se improvisaban alternando con el estribillo "huanchihualito, huanchihualo, para amante solo yo"... coreada por los bailarines en rueda.
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La Casa de la Literatura Peruana convoca a investigadores literarios universitarios, investigadores y egresados de humanidades y Ciencias Sociales a la Tertulia Literaria: "Nicomedes Santa Cruz y la literatura afroperuana".
El Museo Nacional Afroperuano tiene a bien compartir esta exposición en el marco de la celebración del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, haciendo evidente y celebrando el aporte de la población afroperuana en la conformación de nuestra identidad.
HOMENAJE A JOSÉ CARLOS LUCIANO HUAPAYA
El apellido Santa Cruz nos remite a una familia de artistas cuya presencia ininterrumpida en la cultura del Perú ya va por las seis generaciones, la familia Santa Cruz Gamarra.
Desde mediados del siglo XIX encontramos al retratista Demetrio Gamarra y a su hijo el escenógrafo José Milagros Gamarra (considerado el padre del indigenismo en la pintura peruana).
Por otro lado, sabemos que Nicomedes Santa Cruz Aparicio (1871 – 1957) fue escritor. Fue llevado a Estados Unidos durante la guerra del Pacífico y vivió allí hasta que fue un adulto joven. Regresó al Perú hablando fluidamente el inglés y siendo un gran conocedor de la obra de Shakespeare, de la ópera y del teatro; sus piezas dramáticas originales fueron producidas en Lima a principios del siglo XX.
Nicomedes Santa Cruz Aparicio y Victoria Gamarra (1886 – 1959) tuvieron diez hijos, entre los cuales podemos mencionar a: Rafael Santa Cruz, conocido como "La Maravilla Negra del toreo"; el decimista y estudioso del folklore afroperuano Nicomedes Santa Cruz; el músico César Santa Cruz, compositor y estudioso del vals en el Perú; y Victoria Santa Cruz, autora, directora teatral, coreógrafa e investigadora del Folklore.
Posteriormente encontramos a Rafael y Octavio Santa Cruz Castillo, ambos hijos de Rafael, el torero. Además del músico y diseñador gráfico Octavio Santa Cruz, creador de la figura conocida popularmente como “la negrita”, símbolo del Festival de Arte Negro de Cañete.
VICTORIA Y NICOMEDES SANTA CRUZ
Victoria Santa Cruz Gamarra (nacida en 1922) y Nicomedes Santa Cruz Gamarra (1925 – 1992) nacieron en una familia de artistas e intelectuales, en el distrito populoso de La Victoria. Ellos se criaron en un ambiente de tradición criolla; como muestra, en más de una entrevista señalaron recordar a su madre recitando décimas y bailando la zamacueca y la marinera.
Ya siendo jóvenes decidieron crear una compañía de artistas negros después de inspirarse viendo una presentación de bailes de la diáspora africana que trajo la Compañía Katherine Dunham al Teatro Municipal de Lima en 1951. En 1956, Nicomedes ingresó a la compañía Pancho Fierro, y al año siguiente crearon Cumanana, grupo de teatro y baile negros, que incluía a ex miembros de Pancho Fierro (Ronaldo Campos, Abelardo Vásquez, etc.). En 1959, Victoria se unió a Nicomedes como codirectora del grupo.
Los hermanos trabajaron juntos desde 1959 hasta 1961, investigando y reconstruyendo lo que ellos llamaban el folklore afroperuano. Revivieron antiguos juegos musicales y recrearon canciones y temas olvidados (como el Ingá). Juntos produjeron las obras “Zanahary” y “Malató”.
Sus enfoques eran muy distintos. Mientras Victoria desarrolló un método basado en el ritmo y la memoria ancestral, Nicomedes se enfocó en la investigación bibliográfica, la recolección etnográfica del folklore y los estudios literarios. Por tal motivo, Victoria decidió separarse del grupo.
Victoria estudiaría teatro y coreografía en Francia, para luego regresar al Perú y dirigir el grupo Teatro y Danzas Negras del Perú, además de ser directora del Conjunto Nacional de Folklore. Su aporte más perdurable ha sido la recreación de danzas afroperuanas olvidadas, especialmente el landó (junto a su hermano Nicomedes) y la zamacueca, así como el despertar de la conciencia del ancestro africano en la diáspora afroperuana mediante sus técnicas de ritmo y la memoria ancestral.
Nicomedes por su lado, procuró demostrar los orígenes africanos de las tradiciones criollas y afroperuanas, tomando prestadas algunas hipótesis de investigaciones sobre el legado afrocubano y afrobrasileño. Es memorable el doble LP Cumanana, prolijamente descrito e ilustrado en un folleto de más de 100 páginas, con una completa compilación de los géneros revividos hasta entonces. Un hito discográfico de la memoria ancestral afroperuana, que se distribuyó en 71 países y se reeditó en 1965, 1970 y 1994 (en CD). Aquí se muestra el landó recuperado más emblemático, "Samba Malató". En la década de 1970 pierde audiencia en el Perú hasta que en 1980 se va a residir a España con su familia. Allí se dedicó a la radio, dio seminarios, conferencias, entrevistas, escribió artículos y terminó su libro sobre la décima peruana (1982). En 1990 la embajada del Perú lo condecoró por servicios distinguidos. Murió en 1992. El archivo "Nicomedes Santa Cruz", está albergado en La Casa de América en Madrid.
Sin lugar a dudas, los Santa Cruz son pilares de la difusión del folklore afroperuano. Cumanana, Teatro y Danzas Negras del Perú, el Primer Festival de Arte Negro de Cañete y hasta el Festival Internacional del Cajón Peruano son una muestra de ello.
Aquí los dejamos con dos trabajos de Victoria Santa Cruz.
Escena "Las Lavanderas". Obra: La Magia del Ritmo. Directora: Victoria Santa Cruz
Escena: "París me llama". Obra La Magia del Ritmo. Directora: Victoria Santa Cruz
DE FAMILIA, SEÑORES…

El concepto “música peruana” nos remite un universo ancestral y frondoso. En él ocupa un lugar protagónico la vertiente africana que, con tardanza, empieza a ser reconocida en toda su extensión. La música peruana de raíz africana es acaso el capítulo más importante de una cultura popular diversa y generosa.
A la etapa del renacimiento de la música afroperuana (décadas de 1940 y 1950) pertenecen canciones como “Don Antonio Mina” y “Cantando te conocí” y muchos otros grabados por los cantantes criollos de moda en la década de los cincuenta: Teresita Velásquez, Jesús Vásquez, y Los Trovadores del Perú.
Con el apogeo de la radio y la aparición de artistas negros. El estímulo a la música negra auténtica iniciado por José Durand Flores en 1956 tuvo eco en familias que hicieron mucho por investigar y recopilar canciones afroperuanas que se estaban perdiendo con el tiempo, además de difundirlas: los Santa Cruz, los Vásquez, los Ascuez, los De la Colina, entre otros.
CAÑETE ARTE NEGRO inicia una serie de especiales que mostrarán el aporte de aquellas familias que se permitieron el resurgimiento del folklore afrodescendiente.
La próxima semana iniciaremos con la familia… SANTA CRUZ.
LA INTERCULTURALIDAD ESTÁ PATENTE EN LA OBRA DEL TRADICIONISTA RICARDO PALMA, LO CUAL NO ES EXTRAÑO YA QUE FUE HIJO DE DOMINGA SORIANO, UNA GUAPA MULATA CAÑETANA.
Por: Maruja Muñoz Ochoa *
Domingo 23 de Octubre del 2011 - El Comercio
En la Lima segregacionista del siglo XIX, vio la luz el escritor peruano más importante de todos los tiempos, creador de un género literario que revolucionó la prosa sudamericana: Manuel Ricardo Palma Soriano. Su madre fue Dominga Soriano Carrillo, guapa mulata nacida en Cañete, y su padre Pedro Ramón Palma Castañeda, un exitoso comerciante andino con aspiraciones de ascenso social.
PLUMA AFRO
En sus “Tradiciones peruanas”, Palma retrata a la sociedad multiétnica de su tiempo otorgándole roles protagónicos a mulatos, zambos y negros, como actores de hechos osados. Tal es el caso de “Un negro en el sillón presidencial”, que narra la hazaña de León Escobar, capitán de una cuadrilla de treinta bandidos que –aprovechando el caos político– toma Palacio de Gobierno y se sienta en el sillón presidencial para retirarse solo cuando recibe una importante suma de dinero. Pasan los años y uno de los que negoció con el bandolero le asegura a Palma “que el retinto negro se había comportado con igual o mayor cultura que los presidentes de piel blanca”.
En “El Rey del Monte”, describe el colorido cuadro de las cofradías de negros de Lima en el siglo XVIII: los angolas, caravelís, mozambiques, congos, chalas y terranovas. Cuenta cómo la reina de los terranovas en 1799, mama Salomé, compró su libertad e hizo fortuna con una mazamorrería, pero calumniada de bruja cayó en manos de la Inquisición y murió de melancolía. Con el tiempo, el hijo de Salomé –hombre libre– se convirtió en el Rey del Monte, jefe de bandoleros que asaltaban en Lima y las afueras. Sus víctimas eran solamente los ricos y, parte del botín, lo repartía entre los pobres. “…en cuanto a su valor y hazañas, referíanse de él tantas historias que a la postre el pueblo empezó a mirarle como a personaje de leyenda”.
¿PARTO COMPLICADO?
Dominga tenía 16 años cuando dio a luz a Manuel Ricardo y cuando finalmente se casó con Pedro Ramón, el pequeño tenía ya cuatro años. No fue inscrito y, en su partida de bautismo, figura su abuela Guillerma Carrillo como progenitora: “…el Presbítero D. Manuel Almiron…, exorcizó, puso Óleo y Crisma a Manuel, de cinco días, hijo natural de Pedro Palma, y de Guillerma Carrillo”. Quizá la suplantación se debió a que la joven madre y el niño sufrieron durante el parto (algo frecuente en las afrodescendientes). Así, se entiende que en el bautizo se aplicara al recién nacido los santos óleos junto con la sal bautismal. No figura la firma del padre: es posible que doña Guillerma, temiendo por la vida del bebé, lo llevara a la pila bautismal y el párroco, al verla, pensara que era la madre; por ello, escribió su nombre (y apuntó “pardo”, eufemismo para negro). El racismo se exhibe, también, en el certificado de matrimonio de sus padres, del 6 de abril de 1837, en el que se consigna que Pedro Palma, mestizo de 35 años y natural de Cajabamba, Huamachuco, “…conforme a derecho ante Vuestra Señoría comparezco y digo: Que tengo tratado contraer matrimonio según orden de Nuestra Santa Madre Iglesia con Dominga Soriano de veinte años de edad, cuarterona libre” (esto es hija de mulata y mestizo en la clasificación colonial). Ese documento consigna un curioso error: dice que Dominga es “hija natural de Tomás Soriano, difunto, y de Guillerma Santa María…”, Santa María en vez de Carrillo. El matrimonio Palma Soriano fracasó prontamente –según el historiador Oswaldo Holguín Callo– por las diferencias raciales, generacionales y culturales. Dominga tenía edad para ser hija de su marido, era costeña con raíces africanas, mientras él era blanco con sangre andina.
VIVIR CON EL PADRE
Roto el compromiso de sus padres, el pequeño Ricardo se quedó a vivir con su padre. Tenía 9 años. “Al quedarse al lado de su progenitor, la atemperada influencia negra que de su madre y abuela materna recibía Palma seguramente pasó a un segundo plano. Si a ello se suma la sospecha de que Pedro Palma quiso mantenerlo alejado de ese ascendiente –por prejuicio o como reacción frente a la actitud de su ex compañera–, habría un distanciamiento entre la madre y el hijo…”, dice Holguín. Sin embargo –también según Holguín–, el joven Ricardo se identificó con la penosa suerte de los esclavos, no negó su ancestro africano y lo hizo público: reconocer una ascendencia tan desvalorizada podía malinterpretarse como un desafío a la sociedad. En la racista Lima postcolonial, eran habituales los vituperios contra lo africano. Ser o parecer negro era un estigma que privaba a las personas de acceder a los círculos de la cultura académica.
BIBLIOTECARIO MENDIGO
Palma fue un liberal y participó en una fallida conjura contra el presidente Ramón Castilla. Estuvo desterrado en Chile y, a su regreso, fue elegido senador de la República. Destacó como prolífico columnista del siglo XX –inclusive en El Comercio– y se ganó enemigos como el escritor y poeta Pedro Paz Soldán y Unanue, conocido como Juan de Arona, quien lo motejó “el tamalero”, aludiendo a su etnia materna. Similar estrategia usó contra él Manuel González Prada.
En 1866, Palma participó en el Combate del 2 de Mayo, contra la escuadra española que bombardeó el Callao. Durante la Guerra del Pacífico, fue corresponsal de varios periódicos extranjeros y combatió en la Batalla de Miraflores. Los chilenos incendiaron su casa y su biblioteca personal. Tras la Guerra del Pacífico, el presidente Miguel Iglesias lo nombró director de la destruida Biblioteca Nacional, cargo que le valió el apelativo de Bibliotecario Mendigo, pues para emprender su reconstrucción y equipamiento puso en práctica un plan que consistía en pedir donaciones puerta por puerta.
Raúl Porras Barrenechea afirmó que “la educadora criolla del tradicionista” fue doña Guillerma con su “visible pertenencia a los sectores más sencillos de la sociedad, por su donairosa personalidad de clara ascendencia africana […]”.
[*] Investigadora de la cultura afroperuana
Esta semana nuestra ministra de Cultura, Susana Baca, expresó su desacuerdo a la exhibición del cuerpo femenino en las danzas tradicionales andinas y amazónicas con el uso de prendas "cada vez más diminutas" y añadió que no se salva de esto el festejo.
La agrupación cultural Colectivo Sur-real realizará el I Festival Cultural KUTUKÁ, evento patrocinado por la Comisión Central Semana de Cañete 2011. La dirección está a cargo de Eric Sarmiento y Lalo Campos (creador de este blog).

