jueves, 26 de febrero de 2009

RITMOS NEGROS DEL PERÚ: Rastros del ritmo afroperuano

Rastros del ritmo afroperuano

Heidi Carolyn Feldman acaba de publicar la versión en español de su libro Black Rhythms of Peru (Ritmos Negros del Perú), en El Carmen (Chincha) y en San Luis de Cañete. Feldman visitó el sur chico junto a Susana Baca, a quien considera ícono cosmopolita del Pacífico negro peruano. En el libro Feldman explica cómo muchos elementos tradicionales son parte de una historia inventada, por ejemplo manifiesta que la idea de que Chincha sea considerada el epicentro de la cultura afroperuana es una leyenda inventada en los 70’s y 80’s. Veamos este artículo publicado en EL COMERCIO.

Años atrás la etnomusicóloga estadounidense Heidi Feldman quedó encantada con un concierto de Susana Baca y decidió estudiar esa música que no conocía. El resultado es el libro “Ritmos negros del Perú”, un estudio imprescindible

Por: David Hidalgo Vega

El árbol genealógico de la cultura afroperuana tiene las ramas demasiado cruzadas. Heidi Feldman, una académica estadounidense dedicada a la etnomusicología, ha querido desenredarlas con el gozo de quien entra a terreno virgen. La inquietud le nació en 1998, tras un concierto de Susana Baca en Los Ángeles que pintaba como una noche de world music y terminó por convertirse en la puerta hacia otro mundo. No tardó en saber que la experiencia de la diáspora africana en esta parte del continente ha sufrido un relativo desdén, en comparación con otros emporios negros de América. Lo que encontró fue una vigorosa historia de creación y búsqueda. Una epopeya entre ramas y espinas.

Feldman hizo un viaje de inmersión: la base de su estudio estuvo en cuarenta y siete entrevistas con personajes representativos de la música afroperuana, varios de ellos ya desaparecidos. Pero también visitó varias veces el Perú para recopilar información e inundar sus sentidos: visitó peñas criollas y asistió a conciertos, llevó clases de cajón peruano con un maestro como Juan Medrano Cotito y clases de baile tanto en el Centro Cultural de la Universidad Católica como en casa del recordado “Caitro” Soto. “Quien va a plantear una tesis sobre algo tiene que apreciarlo, en este caso no solo por el sonido, sino por el concepto, la cultura, la historia”, comenta. Su metodología académica le permitía ir procesando cada referencia en busca de un sentido.

Feldman ha seguido todas las pistas que iba encontrando para comprender la historia musical afroperuana. Parte de su investigación la llevó a consultar el archivo personal de Nicomedes Santa Cruz en Madrid y otro archivo que hasta ahora ningún investigador de este campo había visitado: la colección de manuscritos y libros raros de José Durand, el fundador de la legendaria compañía Pancho Fierro, considerada por muchos “el comienzo de toda la música negra peruana en el siglo XX”. Ese legado está bajo custodia de la Universidad de Notre Dame, en Indiana, EE.UU. Feldman se sirve de esta reserva para explicar dos líneas centrales de su libro: la “nostalgia criolla” de Durand, surgida a mediados de los años cincuenta, frente a la “memoria ancestral” impulsada por Nicomedes y Victoria Santa Cruz, años después.

Es el registro de una ruptura. “Mientras que la representación del pasado de José Durand está imbuida de la nostalgia colonial del criollismo, los artistas negros que representarían esas mismas canciones y bailes para las audiencias públicas en la década de 1960 tenían agendas musicales y sociales muy diferentes”, señala la estudiosa en su libro. Feldman las asume como estrategias aplicadas a reconstruir una tradición perdida, el sentido histórico de una comunidad a menudo dividida por “la enemistad, los celos y las discrepancias sobre la autenticidad”. Por eso, señala, esta no es una historia definitiva, sino un conjunto de versiones en busca de una raíz.

Aquí viene otro de los pilares de la investigación, acaso el que entusiasma más a la etnomusicóloga estadounidense: su tesis de que el caso peruano se circunscribe en el contexto cultural de un Pacífico negro, en paralelo a la experiencia de Brasil y Cuba, los dos epicentros afroamericanos que, según el sociólogo Paul Gilroy, configuran el Atlántico negro, con una conciencia y fuerza particular. Según Feldman, este enfoque acerca de la cultura negra peruana “puede aumentar los estudios mundiales sobre la diáspora africana”. Por lo menos ha sentado una base potente.

Domingo 22 de febrero de 2009.

  • El Comercio. Perú. Contracorriente

lunes, 23 de febrero de 2009

INVITACIÓN PARA PARTICIPAR EN CAJONEADA 2009

INVITACIÓN PARA PARTICIPAR EN CAJONEADA 2009
ESTE AÑO BUSCAREMOS UN RÉCORD GUINESS
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Si te gusta tocar el cajón y quieres tocarlo con el grupo más grande de cajoneros que podamos reunir y así establecer un nuevo Récord Guiness, ven a la Cajoneada de inauguración del II Festival Internacional de Cajón Peruano.
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Inscríbete gratuitamente en cajoneada@cajonperuano.org y te esperamos el día sábado 11 de Abril a las 10.00 a.m. en el Centro Cultural de España: Jr. Natalio Sánchez 181 - Plaza Washington; Cdra. 6 de la Av. Arequipa- Lima.
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Si quieres inscribir a grupos de más de 10 personas envíanos una lista completa con nombres, apellidos y edad de cada una de las personas.
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  • Importante: el instrumento a tocar será el cajón. No traigas otros instrumentos, recuerda: es una cajoneada!!
  • No disponemos de cajones para prestar, debes traer tu propio cajón!!!
  • Mejor inscríbite por Internet pero también lo puedes hacer el sábado 11 de abril a las 10.00 a.m.
  • Por favor viste un Polo blanco (el resto del vestuario es libre, trae algo para protegerte del sol -sombrero, gorro, visera etc)

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10.00 a. m. Citación, confirmación de llegada e inscripciones
11.00 a.m. Primer Ensayo
11.20 a.m. Segundo Ensayo
11.40 am Tercer Ensayo
12m Cajoneada
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Si respetamos las indicaciones y mantenemos el orden podremos lograr la más grande cajoneada que se haya visto en el mundo.
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Colaboremos todos!!!
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Rafael Santa Cruz
II FESTIVAL INTERNACIONAL DE CAJON PERUANO
11 - 15 DE ABRIL 2009
CCE-LIMA-PERU

II FESTIVAL INTERNACIONAL DE CAJON PERUANO 2009

II FESTIVAL INTERNACIONAL DE CAJON PERUANO

Del 11 al 15 de Abril -2009

Organiza: Centro Cultural de España en Lima – Perú

Director Artístico: Rafael Santa Cruz

Participan: Brasil, Cuba, Chile, EEUU, España, México, Perú y Puerto Rico.

Cinco días de conciertos, conferencias, videos y clínicas que tendrán al cajón como anfitrión y a la percusión como protagonista.

Diversos géneros y escuelas; y gran variedad de instrumentos: Cajón, batería, congas, timbal, cajita, marimba, tabla, tap dance y muchos mas...

Venta Cds, DVDs, cajones, libros y material relacionado al mundo del Cajón, la percusión y la música en general.

Más información en: http://www.cajonperuano.org/

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PROGRAMA II FESTIVAL INTERNACIONAL DE CAJÓN PERUANO

Sábado 11
10:00 am. Cita, confirmar inscripción y ensayos para cajoneada
12:00 p.m. CAJONEADA
12:30 p.m. Concierto Inauguración GUAJAJA
4:00 p.m. Video: BUM BUM, EL LATIDO DEL HOMBRE. Javier Viana (España)
5:00 p.m. Clínica con inscripción previa: BATERIA Y PERCUSION: Alex Acuña
8:00 p.m. CONCIERTO UNICO. ALEX ACUÑA & AMIGOS

Domingo 12
4:00 p.m. Clínica: TAMBORETE, TORMENTO y otras PERCUSIONES Rafael Santa Cruz.
5:00 p.m. Clínica: TABLA INDIA. Camilo Rodríguez (Chile)
7:15 p.m. NANDE & SCHIAVO (Brasil) CHORINHOS
8: 30 p.m. ERNESTO HERMOZA. Cajón. MARCO OLIVEROS. FLAMENCO

Lunes 13
4:00 p.m. Conferencia: EL CAJON COMO PATRIMONIO. Fernando Raventos
5:00 p.m. Clínica: PERCUSION CONTEMPORANEA MEXICANA. Mirna Yam (México)
6:00 p.m. Clínica: LA MARIMBA MEXICANA. Javier Nandayapa (México)
7:15 p.m. TAKAQ. ENSAMBLE de PERCUSION
8:30 p.m. JAVIER NANDAYAPA (México) Cajón. MIRNA YAM (México) MARIMBA POLULAR Y CLASICA

Martes 14
4:00 p.m. Clínica: PANDEIRO Mila Schiavo (Brasil)
5:00 p.m. Clínica: RITMO Y PERCUSION. Efraín Toro (Puerto Rico)
7:15 p.m. EDWARD PEREZ (EEUU) Cajón. GIGIO PARODI, JAZZ AFROPERUANO
8:30 p.m. ERIC KURIMSKI (EEUU) Cajón. MARIANO LIY Y JUAN MEDRANO COTITO, JAZZ AFROPERUANO

Miércoles 15
4:00 p.m. Clínica: TIMBAL & BATERIA. Laureano Rigol (Cuba)
5:00 p.m. Clínica: TAP DANCE, Quynn Johnson (EEUU)
7:15 p.m. QUYNN JOHNSON (EEUU). COLECTIVO PALENKE. TAP DANCE Y ZAPATEO
8:30 p.m. KEBOLA. LATIN JAZZ Y CUBANO. Cajón. MARCOS MOSQUERA

Rafael Santa Cruz
www.myspace.com/rafosantacruz
http://www.cajonperuano.org/
II FESTIVAL INTERNACIONAL DE CAJON PERUANO
11 - 15 DE ABRIL 2009
CCE-LIMA-PERU

sábado, 21 de febrero de 2009

RUMBO AL SUR CHICO: EN BUSCA DE FOLKLORE AFROPERUANO

RUMBO AL SUR CHICO: EN BUSCA DE FOLKLORE AFROPERUANO
Un viaje corto y agradable nos lleva hacia el generoso valle de Cañete, uno de los centros de la cultura negra del Perú y destino obligado para quienes viajan al sur. Se accede a través de la Panamericana Sur, carretera apta para todo tipo de vehículos y de escasa dificultad. Son 144 km o 2 horas de carretera en excelente estado de conservación y adecuada señalización. Buena disponibilidad de combustible a lo largo de la ruta y abundantes restaurantes de camino.
LIMA - CAÑETE, en busca de Cultura Afroperuana
Distancia: 144 km
Tiempo estimado: 2 h
Autopista: 132 Km.
Carretera asfaltada: 12 Km.
La salida hacia el sur de Lima es considerablemente menos complicada que la que conduce al norte. Una vez traspuesto el puente Atocongo es imposible extraviarse. La autopista, muy bien señalizada, es de primera. Sólo tenga cuidado a lo largo de los primeros 20 km, pues los peatones cruzan la carretera con frecuencia y la falta de iluminación constituye un peligro durante la noche. En las afueras de la ciudad (km 18) se encuentra la única reserva natural de la ciudad de Lima, el Santuario Nacional de los Pantanos de Villa, área de vital importancia para el descanso y alimentación de más de 160 variedades de aves.
Luego de trasponer las playas de Conchán y la gran duna conocida con el nombre de Lomo de Corvina (km 21) ingresamos al valle de Lurín. A la altura del km 28 aparecen las ruinas de Pachacámac (en quechua, "aquel que da vida al mundo"), el santuario prehispánico más importante de la costa peruana y el conjunto arqueológico más importante de la capital (acceso por el desvío a Lurín, en el km 26). Algo más al sur, siempre por la Panamericana, se encuentran las playas favoritas de los capitalinos: Pulpos, El Silencio, Caballeros, Señoritas, Punta Rocas, Punta Hermosa, Punta Negra, San Bartolo y Santa María. Se ingresa a ellas desde la vía paralela a la autopista (antigua Panamericana Sur), por lo que, si desea visitarlas, debe tomar los desvíos a la altura del km 35 o 48.
Continuando por la Panamericana, se encuentran los desvíos (km 54) a algunos hermosos balnearios de acceso reservado (La Honda, Pelícanos, La Quipa y La Tiza), el pintoresco balneario y pueblo de pescadores de Pucusana y la siempre tranquila Naplo (km 58). Se suceden después los desvíos a Chilca (km 61), una antigua caleta de pescadores que cuenta con una amplia playa y una centenaria iglesia, Las Salinas (con tres lagunas que, a decir de los lugareños, tienen propiedades curativas) y Lapa-Lapa (km 67), un simpático balneario privado. Hemos ingresado a la Provincia de Cañete. Siempre rumbo al sur, pasamos por un pequeño humedal, los desvíos a las playas de Puerto Viejo (km 71); el desarrollo urbanístico de San Andrés (km 72) y desvío a las apacibles localidades de Santa Cruz de FloresAzpitia; San Antonio (km 79), sede sureña del Club de Regatas Lima; Boca León (km 79,5); la popular León Dormido (km 80), la superconcurrida La Ensenada (km 81), Totoritas (km 85, privada) y el desvío al cálido pueblo de Mala.
La autopista continúa en dirección al sur pasando por las playas de Bujama y Chocalla (desvío en los km 90 y 93, respectivamente) y la extensa zona de playas de Asia (km 97). Frente a las islas del mismo nombre existe un grupo de balnearios privados (Playa Blanca, Flamingos, La Isla, Las Brisas, Cayma, Las Palmas, Los Cocos, Kapala, entre otras). A continuación se encuentra el desvío (km 100) a Pasamayito (antiguo tramo de la Panamericana Sur), concurrido por los pescadores de espinel, y las localidades de La Capilla y Coayllo. Luego de ello, los acantilados y cerros de arena que flanquean la enorme playa de Sarapampa (km 107) dominan la ruta escondiendo las hermosas playas de Chepeconde (km 119.5), Puerto Fiel (km 121), Gallardo (km 124) y Los Lobos (km 126).
El desierto da paso a las tierras fértiles del amplio y generoso valle de Cañete. En el km 132 aparece el desvío al balneario y caleta de Cerro Azul, que pone el toque clásico a la ruta. En Cerro Azul encontrará numerosos restaurantes y albergues concurridos por los amantes del surf (especialmente durante el verano). Para acceder al centro de Cañete, ingrese a la antigua Panamericana Sur por el desvío del puente de Cerro Azul, mantenga su derecha y conduzca con cuidado. Pocos minutos después se ingresa al fértil valle de Cañete con sus campos de algodón, espárrago, mandarina, camote y anaranjado marigol. Un poco más adelante se encuentra San Luis de Cañete (km. 137) y el desvío a mano izquierda de la hermosa Casa Hacienda Arona (km. 139.5), enclaves del arte negro del Perú. El ingreso a la ciudad de San Vicente de Cañete está en el Km. 144. No olvide que está ingresando a una zona urbana, reduzca la velocidad y... ¡Bienvenido!
SAN VICENTE DE CAÑETE
Fundada en 1556, ciudad de agradable clima. Domina la parte baja del río Cañete. Habitada desde tiempos remotos, esta ciudad es el centro de una región productora de algodón y pan llevar. Durante el virreinato y principios de la República concentró gran parte de tráfico de esclavos. Cañete es el enclave de la cultura negra peruana y el pueblo de San Luis, mantiene antiguas tradiciones de origen africano. Aunque no hay hoteles turísticos, se encuentran alojamientos aceptables en los alrededores de la Plaza de Armas. La zona ofrece buenos restaurantes (destaca el tradicional El Piloto, km 137, distrito de San Luis, famoso por su lomo saltado con tacu-tacu y sus panqueques).
  • Hojas de Ruta. El Comercio

miércoles, 11 de febrero de 2009

AFRODESCENDIENTES EN EL PERÚ

AFRODESCENDIENTES EN EL PERÚ
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De acuerdo con las fuentes históricas, el primer africano que vino al Perú fue un esclavizado anónimo de Alonso de Molina (uno de los Trece del Gallo), que participó en el desembarco de Tumbes al lado de Francisco Pizarro (1527). El primer africano de nombre conocido fue Alonso Prieto, esclavizado de Pizarro y que antes lo fuera de Diego de Almagro. La primera esclavizada africana nominada que se conoce fue Malgarida de Almagro, doméstica y concubina del conquistador que le dio su apellido. Durante la Conquista hubo esclavizados de tres distintas procedencias: “guineos” (melanoafricanos), “moriscos” (árabes africanos y peninsulares) y “nicaraguas” (cobrizos nativos de América Central). Las crónicas afirman genéricamente que los primeros esclavos eran “africanos de Guinea”, pero los documentos comerciales atestiguan que eran en su mayoría biafranos y mandingas vendidos en San Jorge de la Mina y las islas de Cabo Verde por negreros portugueses.
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Una breve hueste de apenas una veintena de africanos acompañó como fuerza auxiliar de guerra a Pizarro en la marcha hacia Cajamarca (1532) y en las expediciones a Jauja y a Cuzco (1533). Iban siempre a pie, cuidaban de las armas y los caballos y participaban en los combates, pero sin derecho a paga ni premios. Dependían exclusivamente de la generosidad del amo blanco. Uno de los primeros cargamentos de africanos esclavizados fue traído por Pedro de Alvarado (1534), que introdujo 200 individuos. Hacia 1550, eran 3000 los africanos llegados; la mayoría moraba en Lima.
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Durante la Colonia, con el ingreso de africanos esclavizados de distintos orígenes se formaron casta y cofradías. Las más numerosas fueron entonces las de guineos, congos y angolas (uno de cuyos miembros pintó en 1651, en un muladar de Pachamamilla, la imagen que dio origen al culto limeño del Señor de los Milagros). Otras castas importantes fueron las de los lucumés, mandingas, ararás, terranovos, carabelíes y cabindas. Los congos y cabindas hablaban el kikongo y los angolas el kimbungo, lenguas de origen bantú. Los cargamentos de africanos esclavizados desembarcaron en el Callao, siendo llevadas las llamadas “piezas de ébano” en marcha forzada, maniatados y uncidos por “colleras” hasta los corralones del barrio de Malambo, detrás del río Rímac, donde se realizaba la subasta pública. Los africanos recién llegados eran llamados bozales y los que aprendían el español, ladinos. El precio variaba según el sexo, el oficio conocido, el “molino” (o dentadura, que indicaba su salud) y la “palma” o tamaño. También era importante que no tuviera cicatrices o demasiadas marcas de fuego, señales que indicaban castigos o sucesivas reventas. Se marcaba al esclavo varón en la cara y a la mujer en la espalda con la carimba, hierro al fuego, con las iniciales del amo. La carimba recién se suprimió oficialmente (en apariencia, al menos), en 1784, durante el gobierno del virrey Teodoro de Croix. El esclavo no sólo era rentable para las faenas agrícolas; era también empleado en numerosos oficios urbanos bajo la modalidad del subarriendo de sus servicios por cuenta del amo. Estos esclavos citadinos formaron las cofradías limeñas, que se basaban en lazos étnicos pero eran en verdad hermandades religiosas devotas de un santo patrono, autorizadas por la Iglesia. Sus miembros se reunían los domingos a debatir asuntos relacionados con el culto y a cantar y bailar la música de sus ancestros. Vivía en Lima un total de 4529 negros y 5857 negros, 436 mulatos y 418 mulatas, en 1630. En 1635 había en Lima 9 cofradías de negros y 10 de mulatos. Hubo también cofradías en los caseríos cercanos a las haciendas. Las celebraciones de las cofradías fueron el germen de la cultura y el folklore afroperuano.
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La sociedad virreinal dispuso diversas prohibiciones y severas penas para el esclavo que las incumpliera, que no consiguieron frenar el surgimiento de la cimarronería, esto es, la fuga de esclavos con el fin de vivir a salto de mata refugiados en huariques (pequeños refugios) o palenques (campamentos de cimarrones). Desde la primera rebelión y fuga de esclavos ocurrida en Huaura en 1545, la cimarronería se volvió en fenómeno social irreductible, aunque sin posibilidad de ir más allá de una subsistencia de Carabayllo, Huachipa y Cieneguilla, en las afueras de Lima, fueron el refugio de bandas de esclavizados salteadores que resistían con éxito el acoso de cuadrilleros y soldados a lo largo del siglo XVII. El último caudillo cimarrón limeño del que se tiene noticia fue el esclavizado Zambillo, muerto en 1808 al negarse a rendirse.
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En las haciendas los esclavizados camperos fueron la fuerza laboral fundamental para los cultivos en escala. Para el cultivo de vides, maíz, algodón y caña, trabajaban en cuadrillas por turnos diurnos y nocturnos, alojados en galpones que se cerraban con cadenas y cerrojos cuando ellos dormían. Fueron los esclavizados camperos los que iniciaron la gallística, que adquirió notoriedad en Piura, Lambayeque, Trujillo, Cañete, Chincha, Ica y Nazca desde inicios del S. XVIII hasta difundirse en Lima y establecerse el primer coliseo de gallos, en 1762.
El primer impulso abolicionista de la esclavitud provino de Túpac Amaru II, quien proclamó la libertad de los esclavizados en su famoso Bando de libertad, al comienzo de su rebelión contra la corona española (16 de noviembre de 1780). El Libertador San Martín (1821) dispuso la libertad de los hijos de esclavos nacidos después de la Independencia. El Código Civil de 1852 refrendó esa disposición, mientras el presidente José Rufino Echenique ofrecía la libertad a los esclavos que alistaran en su ejército. Dos años después, Ramón Castilla firmó en Huancayo la libertad definitiva de esclavizados, el 5 de diciembre de 1854. Entre 1854 y 1860, se manumitieron 25505 esclavizados, que significó para el Estado el pago de 7651500 pesos por concepto de indemnización para sus amos. Pasar de la esclavitud a la libertad no fue fácil transición para ellos; muchos tuvieron que volver a las haciendas como jornaleros o migrar hacia las islas guaneras desplazados de sus puestos por los culíes chinos y los canacas polinesios.
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APORTES A NUESTRA CULTURA
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Los afroperuanos han contribuido largamente a la definición de la peruanidad. Su aporte costumbrista, folklórico y lingüístico es amplio e insustituible.
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Bailes como el toro mata, el alcatraz, el amorfino, el panalivio, el festejo y la zamacueca (que daría origen a la marinera y tondero peruanos, la cueca chilena y el gato argentino) surgieron en este suelo peruano y son parte medular de la identidad nacional, siendo uno de los más antiguos en son de los diablos. También cabe mencionar a los “zapateadores” negros de Cañete y Chincha.
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De los instrumentos musicales se han extinguido la marimba de tablillas, las flautas de insuflo nasal y la viola de calabaza, pero han quedado, para deleite de percusionistas, la cajeta de palo, la quijada de burro, los palillos y el cajón. Este último aflora en los inicios del siglo XX, con la difusión de la música afroperuana. Se le llama Su Majestad el Cajón, porque es el rey de la música afroperuana. Entre los exponentes destacan Bartola Sancho Dávila, Caitro Soto, Ronaldo Campos y Amador Ballumbrosio (danza); Luisa Reyes, Susana Baca, Eva Ayllón, Arturo Zambo Cavero y Lucila Campos (música).
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En cuanto a la culinaria y la repostería, son parte de la identidad nacional: el cau cau, el tacutacu, los anticuchos y los picarones, la mazamorra y la chicha moradas, las natillas de Piura, el bienmesabe de Lambayeque, las chancaquitas de Trujillo, los camotillos de Sayán, las cocadas de Chancay, las chapanas de Lurín, los frijoles colados de Cañete, los manjarblanquillos de Chincha, las melcochas de Nazca y el arroz con leche de Lima. Punto aparte es imposible mencionar el turrón de Doña Pepa.
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La tauromaquia peruana tiene representantes afrodescendientes desde el siglo XVIII con José Pizí, que fue figura del toreo en Lima entre 1766 y 1791; Ángel Custodio Valdez Franco, mulato que realizara aplaudidas faenas entre 1859 y 1885; y Rafael Santa Cruz, “la maravilla negra del toreo”, de destacada trayectoria entre las décadas de 1950 y 1960.
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En el aspecto religioso, además del santo mulato Martín de Porras (1579-1639), fueron mulatas cercanas a la santidad Estefanía de San Francisco (fallecida hacia 1640) y Úrsula de Jesús (1604-1666). Un legado de la cultura afroperuana en Lima, es el culto al Señor de los Milagros, patrono de la ciudad, y cuya procesión es la más multitudinaria de Sudamérica. Otra muestra religiosa es la veneración a Santa Efigenia “Protectora del Arte Negro Peruano”, que se da en la ex hacienda La Quebrada, ubicada en el distrito de San Luis, en el valle de Cañete. La efigie de Santa Efigenia fue traída de África y estuvo oculta por muchos años en la época de la esclavitud. Hay otra versión de que pintaron e hicieron la efigie en La Quebrada. Lo importante es que tanto Santa Efigenia, como San Martín de Porres y el Señor de los Milagros corresponden a los principales elementos de tradición religiosa afroperuana.
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En la ciencia destaca el médico José Manuel Valdez (1767-1843), que llegó a ser médico personal del Libertador San Martín, y en las artes plásticas sobresalen Andrés de Liébana, afrodescendiente liberto maestro en Lima hacia 1670; José Gil, retratista de los libertadores (1783-¿1841?); y Francisco Fierro Palas, Pancho Fierro, acuarelista costumbrista (1809-1879).
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En los deportes tenemos innumerables exponentes. Este rubro ha merecido tener entre los portadores de sus lauros a futbolistas y basquetbolistas, boxeadores y atletas en general, sin olvidar por ello a las voleibolistas de ébano, que tantos triunfos han alcanzado al Perú, como el subcampeonato mundial de 1982 y el subcampeonato olímpico de 1988. Algunos ejemplos son José Bombón Coronado, Mauro Mina y Marcelo Quiñones (box); José María Lavalle, Pedro Perico León, Teófilo Cubillas, Héctor Chumpitaz (fútbol); Luisa Fuentes, Ana Cecilia Carrillo, Cecilia Tait, Gina Torrealva (voleibol); Ernesto Félix y Mauro Garcés (básquetbol).
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Y en la literatura tenemos a Nicomedes Santa Cruz (1925-1992), el afamado decimista, hermano de la compositora, coreógrafa, diseñadora y exponente del arte afroperuano: Victoria Santa Cruz.
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Un peruano, el técnico motorista Julio de la Cruz Chacaltana, tripulante del navío científico Humboldt, fue el primer afrodescendiente que pisó la Antártica, en 1988; y la máxima heroína peruana, Micaela Bastidas Puyacahua (1742-1781), la esposa de José Gabriel Túpac Amaru, era zamba, hija de negro mestizo e india.
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  • Breve historia de los negros en el Perú. José Antonio del Busto Duthurburu, 2001.

jueves, 5 de febrero de 2009

ENCUENTRO DE CONFRATERNIDAD AFROPERUANO

Encuentro de Confraternidad Afroperuano

Estimados Amigos y Compañeros, El Centro "Mundo de Ebano" y CEDEMUNEP tienen el agrado de invitar a Ud. y familia al "Encuentro de Confraternidad de la Familia Afroperuana" a realizarse los días sábado 14 y domingo 15 de febrero.

Este Encuentro se realizara en las playas del Distrito de San Luis de Cañete, serán unos días de sano esparcimiento y un lindo compartir Familiar.

Los y las interesadas en participar se pueden inscribirse vía correo electrónico en:

cedemunep@peru.com
mundoebano@peru.com
o llamando al 999947072.

Saludos

Centro Mundo de Ébano
Tel. 05 1 4237458 / 999947072
Nextel *113*7407
Jr. Mantaro 416 Dpto. 302. Urb. Chacra Colorada Lima